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Dr. Alonso Flores

Hematòleg jubilat. Hospital Germans Trias i Pujol. Badalona (Barcelona)

REINOS ÁRABES HASTA MAHOMA

Aksumita (Aksum) fue un importante reino comerciante del noreste de África entre los siglos I d. JC. y VII d. JC. que se expandió desde los montes de la actual región de Tigray hasta abarcar gran parte del norte de la actual Etiopía, ciertas regiones fronterizas de Sudán, la mayor parte de Eritrea y parte de la costa occidental de la península arábiga.  

Obelisco del Rey Ezana's Stela, un obelisco Aksumite en Aksum (Etiopía)
1.- Obelisco del Rey Ezana’s Stela, un obelisco Aksumite en Aksum (Etiopía)

 

El soberano de Axum se hacía llamar “rey de reyes”, habiendo constancia de al menos dos pequeños reinos que durante los siglos I al III d. JC que formaban parte del área de hegemonía axumita. Parece ser que a partir de la segunda mitad del siglo III comenzó la expansión territorial del reino, ligada a empresas militares y al comercio a larga distancia, que en el siglo IV estaba ya consolidada. En el siglo III, Axum comenzó a interferir en el sur de Arabia, controlando en ocasiones el oeste de la región de Tihama, entre otras. A finales de este siglo comenzó a acuñar su propia moneda. Durante el reinado de Ezana (320-360) se mencionan diferentes pueblos y reinos periféricos sometidos a impuestos y/o a represalias por parte de los axumitas. En 325 o 328 fue el segundo estado, después de Armenia, en convertirse al cristianismo y el primero en usar la imagen de la cruz en sus monedas. El cristianismo fue introducido allí por el monje sirio Frumencio. En su momento de mayor esplendor, Axum controlaba el norte de EtiopíaEritrea, el norte de SudánYibuti, el oeste de Somalilandia y Yemen. Tras una segunda edad de oro a inicios del siglo VI, el reino comenzó a decaer, cesando de acuñar monedas a inicios del siglo VII. El control sobre la navegación en el mar Rojo fue entorpecido a partir del 570, primero por los persas, que conquistaron el Himyar y poco después por la expansión de los árabes. Las relaciones entre Axum y el naciente Islam fueron pacíficas en tiempos del Califato Ortodoxo, pero más adelante las relaciones se enfriaron y Axum tuvo que ceder sus territorios en la península arábiga y parte de la costa de Eritrea, con lo que perdió su supremacía y entró en decadencia.

Saba (Sabá o Sheba) fue un reino en Arabia Meridional (actualmente región del Yemen) que floreció entre el siglo VIII a. JC y el año 275 d. JC, cuando fue conquistado por sus vecinos himyaritas. Aunque estas son las fechas generalmente aceptadas, varios estudiosos han argumentado datos por una cronología más larga o más corta con la fecha inicial de circa 1200 a. JC; sin embargo, la mayoría está de acuerdo con el final de circa 275 d. JC. En el Libro de Reyes 10:1-13 y en II Crónicas 9:1-12 se habla sobre la visita de la reina de Saba al rey Salomón; una historia también contada, aunque con diferencias significativas, en el Targum Sheni arameo, en el Corán (Sura 27) y en la obra etíope Kebra Nagast (aunque en esta última, Saba se sitúa en la Etiopía africana, no en Arabia Meridional). 

Mapa de los Reinos árabes s I a JC
Mapa de los Reinos árabes s I a JC

También se hace referencia a la reina de Saba en los libros del Nuevo Testamento cristiano de Mateo (12:42) y Lucas (11:31). Saba aparece en otros libros del Antiguo Testamento (entre ellos en Job 1:13-15, Isaías 45:14 y Joel 3:4-8), así como en el Corán (Sura 34). En torno al año 950 a. JC, los sabeos dominaban la región y cobraban impuestos sobre las mercancías que se dirigían al norte provenientes de sus vecinos sureños de Hadramaut (o Hadramut), Qataban y el puerto de Qani. El comercio sabeo sufrió durante la Dinastía ptolemaica de Egipto (323-30 a. JC) cuando los Ptolomeos favorecían las rutas marítimas a los viajes por tierra y el prestigio de Saba decayó hasta que los sabeos fueron conquistados por los himyaritas.

Las primeras referencias al reino de Hadramaut en Arabia del Sur son inscripciones del siglo VIII a. JC. Se mencionan en una inscripción de Karab’il Watar en sabeo de principios del siglo VII a. JC, en la que el rey de Hadramaut, Yada`’il, es mencionado como uno de sus aliados.

Cuando los mineos (Ma’in) se hicieron con el control de las rutas caravaneras en el siglo IV a. JC, Hadramaut se unió a su confederación, posiblemente por intereses comerciales. Más tarde se independizó y hacia finales del siglo I a. JC fue invadido por el expansivo reino de Himyar pero pudo rechazarlo. Hadramaut se anexionó Qataban en la segunda mitad del siglo II, alcanzando su máxima expansión territorial. Finalmente el reino de Hadramaut fue conquistado alrededor del año 300 por el rey himiarita Shammar Yuhar, que unificó todos los reinos de Arabia meridional.

Qataban se denominaba Timna y estaba localizada en la ruta comercial que unía a los otros reinos de HadramautSaba y Ma’in. Fue el reino de Yemen más prominente en la segunda mitad del primer milenio a. JC, cuando su gobernante tenía la hegemonía sobre Arabia del Sur. A finales del siglo VIII a. JC, Qataban fue conquistado por Yitha’amar Watar I de Saba. Poco después, cayó bajo el dominio del reino de Ausan  hasta que éste fue derrotado por Saba. Luego de haber sido conquistado, Qataban se convirtió nuevamente en vasallo de Saba,  En el siglo IV o siglo III a. JC, Qataban logró deshacerse del dominio de Saba, probablemente en alianza con Ma’in y Hadramaut. 205 a. JC) y con la victoria sobre la tribu Amir, Qataban llegó al punto más alto de su poder, al controlar amplias partes de la costa de Yemen y, al mismo tiempo, relacionarse con la Ruta del Incienso.

Himyar fue un antiguo Estado de la parte meridional de la península arábiga, con su capital en Zafar (cerca de la actual Saná). Conquistó al vecino reino de Saba (Sheba) aproximadamente en el 25 a. JC, Qataban hacia el 200 d. JC, y Hadramaut hacia el 300 d. JC. Su suerte política con respecto a Saba había cambiado frecuentemente hasta que finalmente lo conquistó alrededor del 280 d. JC.

Himyar   Llegó a extender su dominio hasta el este del Golfo Pérsico y hasta el desierto de Arabia en el norte, y perduró hasta caer finalmente ante los invasores del reino de Aksum en el 525 d. JC.  Con los reinados de Yasir Yuhan’im (265-287) y Shammar Yuhar’ish (286-311) se consiguió una:

1.- Unificación política: sus gobernantes se llamaron “reyes de Saba, de Himyar, de Hadramaut y de Yamnat (el sur)”,

2.- Unificación lingüística: utilización sólo del sabeo en los documentos escritos,

3.- Unificación institucional: adopción del calendario himyarita, que comenzó en el equinoccio de primavera del 110 a. JC.,

4.- Unificación religiosa: inicialmente politeísta, y luego adopción del judaísmo como religión estatal hacia el 380 d. JC.

Se cree que el rey himyarita Tub’a Abu-Kariba As’ad (380-420), se convirtió tras una expedición militar al norte de Arabia para luchar contra los bizantinos, que querían controlar el comercio de especias y convertirles al cristianismo. Abu-Kariba enfermó en Yathrib (Medina) y fue curado por dos eruditos judíos, que le pidieron la paz. El rey se convirtió al judaísmo con su ejército y forzó a los himyaritas a convertirse también. A partir de esta década, los templos antiguos fueron abandonados y cesaron las dedicatorias a los antiguos dioses, reemplazadas por referencias a Rahmanan, el Señor del Cielo y la Tierra.

La caída de la nación fue un lento proceso que involucra a los Estados cristianos de Aksum y el Imperio bizantino de un lado, el Imperio sasánida de Persia por el otro, y varias facciones al sur de Arabia que se escindieron.

Destacaron sobre todo tres tribus árabes, los Gasánidas aliados de Roma, los Lájmidas aliados de Persia, y los Hujrid (reino de Kinda), aliados de Himyar. Durante 130 años, hubo importantes victorias en todos los bandos, aunque sin grandes avances territoriales de cada lado.

Pero en el siglo V, Himyar sufrió conflictos internos religiosos entre los cristianos y los judíos. Se difundió el cristianismo, que se le combatió como a una secta. Hacia el 470, durante el reinado de Subahbi’il Yakkaf, tuvo lugar la muerte de Azqir, misionero cristiano en Naŷrán, ejecutado por haber erigido una capilla con una cruz, lo que se consideró por el cristianismo como un martirio a manos judías.

Los cristianos yemenitas, ayudados por Aksum y Bizancio, atacaron a los judíos y quemaron varias sinagogas en todo el país. El rey judío himyarita Yusuf Dhu Nuwas vengó a su pueblo con gran crueldad, en las ciudades de Moca y de Naŷrán. El emperador bizantino Justino I pidió al rey aksumita que “atacara al abominable hebreo”.

La guerra religiosa se desarrolló como parte de una guerra civil, lo que supuso la decadencia progresiva del Imperio hasta que la monarquía judía en Himyar terminó con el reinado de Yusuf Dhu Nuwas en 525. Dhu Nuwas murió luchando contra el desembarco del rey de Abisinia, lo que provocó el desorden y derrota del ejército himyarita, y supuso el final definitivo de un Himyar independiente. Se instaló un rey cristiano en el trono himyarita, pero este fue destronado en el 531 d. JC por el guerrero Abraha, que se declaró rey independiente de Himyar, aunque vasallo de Aksum. Bajo su gobierno hubo una gran autonomía en el país, excepto en Adén y Saná. En su apogeo, los reinos de Saba e Himyar llegaron a abarcar casi todo el Yemen histórico.

Éstos reinos evolucionan, en los siglos anteriores a la aparición de la fe islámica, hacia formas de culto monoteísta con una deidad llamada Rahman o Rahmanan (literalmente, “misericordioso”), a la que adoraban, nombre que en el islam, y probablemente no sea coincidencia, será indicado por Dios a Mahoma como su propio nombre, junto con el más conocido de Alá.

Estados árabes y rutas caravaneras y marítimas en 600 d JC
Estados árabes y rutas caravaneras y marítimas en 600 d JC
Rutas caravaneras en 600 d JC
Rutas caravaneras en arabia 600 d JC

El término sarraceno comenzó a ser utilizado para los árabes nómadas por el historiador Amiano Marcelino en el siglo IV. Este término proviene del latín tardío “Sarracēnus”, que proviene a su vez del griego Σαρακηνός Sarakēnós, y este a su vez del arameo rabínico sarq[iy]īn “habitantes del desierto”, derivado de la palabra srāq o desierto. Su definición corresponde a “natural de la Arabia Felix, u oriundo de ella”

ISLÁM

Contexto geopolítico: dos grandes imperios en el área: el bizantino y el persa sasánida.

En la época preislámica, aparte de un pequeño número de asentamientos urbanos comerciales, como La Meca y Medina, ubicadas en Hiyaz (poniente arábigo), la mayoría de lo que actualmente es Arabia Saudita estaba habitada por sociedades tribales nómadas o está cubierta de desiertos inhabitables. El profeta del islamMahoma, nació en La Meca cerca del año 570 d JC.

24 de septiembre de 622 d JC se produce la israh (hégira). Es lunes, 12 Rabí Año 1 de calendario lunar. Tiene un desfase de 10-11 días respecto al calendario Juliano-gregoriano. Mahoma y sus compañeros huyen a Medina.

Unos 10 años antes, hacia 612, Mahoma ha comenzado a predicar una nueva religión. En el año 8 (630) los sasánidas toman Jerusalén. Mahoma muere en el año 10 de la hégira, en 632 d JC. Ha prohibido la guerra entre creyentes, pero promulga la Guerra Santa. 

Expansión del Islám en 750 d JC.
Expansión del Islám en 750 d JC.

En este momento, ya la mitad de la península arábiga es dominada por sus creyentes. El año 21 Fustat entran en El Cairo. En el 40 han llegado al norte de África. En el 711 entran en Europa por Gibraltar. A los 100 años de la hégira su imperio llega hasta los Pirineos.

Bilal, esclavo y después tesorero y almuédano (muecín) de Mahoma organiza la primera plegaria.

En los primeros tiempos NO estaba prohibida la imagen de Mahoma. Por ejemplo, se mantiene hasta siglos después en miniaturas persas.

Arcángel Gabriel y Mahoma. Manuscrit de Jami’ al-tawarikh by Rashid-al-Din Hamadani, 1307, periòde Ilkhanat.
Arcángel Gabriel y Mahoma. Manuscrit de Jami’ al-tawarikh by Rashid-al-Din Hamadani, 1307, periòde Ilkhanat.

Fuentes importantes sobre la vida de Mahoma pueden hallarse en obras históricas escritas por autores de los siglos II y III de la era de la Hégira (alrededor de los siglos VIII y IX d. C. respectivamente). Estas fuentes incluyen biografías musulmanas tradicionales de Mahoma (sīrah), que brindan detalles adicionales de su vida.

La más temprana de estas biografías es la Vida del Mensajero de Dios de Ibn Ishaq, escrita c. 767 d. JC (150 d. H). Si bien la obra original se perdió, esta sira sobrevive en la forma de fragmentos extensos en obras de Ibn Hisham y en un grado menor en obras de Al-Tabari

Ibn Hisham escribió en el prefacio de su biografía de Mahoma que había omitido asuntos de la biografía de Ibn Ishaq que “afligirían a ciertas personas”. Otra fuente histórica temprana es la historia de las campañas de Mahoma escrita por al-Waqidi (m. 130 d. H), y la obra del secretario de al-Waqidim Ibn Sa’d al-Baghdadi (168 d. H). Gracias a estos esfuerzos biográficos tempranos, se sabe más de Mahoma que de casi cualquier otro fundador de una de las grandes religiones y han llevado a académicos a distinguir entre tradiciones relacionadas con asuntos legales y acontecimientos puramente históricos. Historiadores occidentales describen que el propósito de estas biografías tempranas fue el de transmitir un mensaje, más que el de registrar de manera estricta y adecuada la historia.

Mahoma era miembro del clan de Háshim, de la tribu de los coraichitas. Su padre, Abdullah, hijo del líder tribal coraichita Abd al-Muttálib ibn Hashim, murió alrededor de la fecha del nacimiento de Mahoma, y su madre Amina murió cuando Mahoma tenía seis años, quedando así huérfano a una temprana edad y, debido a una costumbre árabe que dice que los hijos menores no pueden recibir la herencia de sus progenitores, no recibió  ninguna, ni la de su padre ni la de su madre. Fue criado bajo el cuidado de su abuelo Abd al-Muttálib, y de su tío paterno, Abu Tálib. De acuerdo con la tradición, en años posteriores, Mahoma adoptó la costumbre de retirarse periódicamente a orar a una caverna en las montañas llamada la cueva de Hira

Pronto ocurre el primer milagro: En la compilación de los hadices se dice que el arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Extrajo un coágulo negro de este y dijo “Esta era la parte por donde Satán podría seducirte”. Después lo lavó con agua del “pozo de Zamzam” (ver Kaaba) en un recipiente de oro y devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego con los que se encontraba corrieron hacia su nodriza y dijeron: “Mahoma ha sido asesinado”; todos se dirigieron a él, pero descubrieron que estaba vivo. Los musulmanes ven este acontecimiento como una protección para que él se apartara desde su infancia de la adoración de los ídolos.

En su adolescencia, Mahoma acompañó a su tío por sus viajes a Siria y otros lugares, por tanto, pronto llegó a ser una persona con amplia experiencia en las costumbres de otras regiones.

Trabajó como mercader en la ruta caravanera entre Damasco y La Meca a las órdenes de Jadiya, hija de Juwáylid, una rica comerciante viuda, a quien impresionó y le propuso matrimonio en el año 595. Ibn Ishaq nos dice que la edad de Jadiya era de veintiocho años, y Al-Waqidi la presenta de cuarenta. Algunos dicen que al engendrar Jadiya dos varones y cuatro mujeres de Mahoma, hace que la opinión más fuerte sea la de Ibn Ishaq, pues la mujer llega a la edad de la menopausia alrededor de los cincuenta años, aunque estas informaciones no están establecidas en un hadiz sino que circularon entre los historiadores. Todos sus descendientes nacieron antes de que Mahoma recibiera la primera revelación y todos excepto Fátima, habían muerto cuando lo hizo el profeta.

Los musulmanes creen que, en 610, a los cuarenta años de edad, mientras meditaba, Mahoma tuvo una visión del arcángel Gabriel. Al regresar a su casa, Mahoma le contó a Jadiya lo que había pasado. Con la ayuda del primo cristiano de Jadiya, Waraka ibn Nawfal, quien interpretó la visión de Mahoma como una experiencia espiritual, Jadiya lo persuadió de tener fe en sí mismo y escuchar las revelaciones. Se consideró esta visita como un mandato para memorizar y recitar los versos enviados por Dios. Hasta unos años después, Mahoma no llevó su mensaje a la gente de La Meca.

Mahoma confió la conservación de la palabra de Dios (Allah), trasmitida por Gabriel (Yibril), a la retentiva de los memoriones, quienes la memorizaban recitándola incansablemente hasta que, después de su muerte, serían recopilados por escrito en el Corán debido a la primordial importancia de conservar el mensaje original en toda su pureza, sin el menor cambio ni de fondo ni de forma. Para ello emplearon materiales como las escápulas de camello, sobre las que grababan los versículos del Corán. El arcángel Gabriel le indicó que había sido elegido como el último de los profetas y como tal predicó la palabra de Dios sobre la base de un estricto monoteísmo, prediciendo el Día del Juicio Final.

Se dice que Mahoma era analfabeto, pero hay al menos dos hadices que muestran que Mahoma no lo era: Abdullah bin Abbâs dijo: “La enfermedad del Profeta empeoró un jueves. Entonces el Profeta dijo: Traedme algo para escribir que os redactaré un escrito y no os perderéis después de ello”.

Al-Bara’ dijo: “Así el Mensajero de Alá, tomó el documento, y aunque no podía escribir bien escribió: “Esto es lo que Muhammad ibn Abdullah concluye…” 

La mayoría de los árabes eran seguidores de numerosas religiones politeístas, pero había tribus que seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) y el zoroastrismo. La prédica de Mahoma va dirigida a todos, monoteístas (judíos y cristianos) y politeístas (clanes y tribus).

La Kaaba está controlada por los kurais, la tribu de Mahoma. Mahoma toma datos del judaísmo, del cristianismo y del dios Ubac (clanes). Reza dirigiéndose hacia Jerusalén. Dice que Dios no se puede representar, Mahoma sí. Hay multitud de miniaturas persas con la imagen del Profeta. Alrededor de él se concentran judíos, cristianos, politeístas e idólatras. En realidad, está proponiendo una reforma del judaísmo monoteísta. Su crítica contra el politeísmo es una amenaza para los jefes de las tribus locales. La riqueza de estas tribus se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de los ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaban a dichos ídolos, tal como Mahoma predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. El repudio al politeísmo que denunciaba Mahoma era particularmente ofensivo a su propia tribu, la qurayshí, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba. Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos. Mahoma supo que tendría que abandonar La Meca cuando, aproximadamente en el año 619 fallecieron Jadiya, la esposa de Mahoma, y su tío Abu Tálib, no quedando nadie que pudiera ofrecerle la protección y el apoyo moral que necesitaba. La dirección de los Banu Háshim pasó a uno de los enemigos de Mahoma, Amr ibn Hisham, que le retiró su protección e intensificó la persecución de la comunidad musulmana.

 Este año se conoce como el año de la tristeza. El clan (kurais) al que pertenecía Mahoma lo ha repudiado y sus seguidores sufren hambre y persecución. En el año 620 d JC, según relata el hadiz, Mahoma hizo un viaje en una noche que es conocido como Isra y MiraŷIsra es la palabra en árabe que se refiere a un viaje milagroso desde La Meca a Jerusalén, específicamente al lugar conocido como Masyid al-AqsaIsra fue seguida por el Mi’rāŷ, su ascensión al Cielo, donde según

Il·lustració de 1539-43 del Mi'raj del Khamsa, probablement creada pel pintor de la cort Sultan Muhammad, que mostra núvols i àngels d'influència xinesa. Aquesta versió va ser creada per al xa persa Tahmasp I.
Il·lustració de 1539-43 del Mi’raj del Khamsa, i el cavall Buraq, probablement creada pel pintor de la cort Sultan Muhammad, que mostra núvols i àngels d’influència xinesa. Aquesta versió va ser creada per al xa persa Tahmasp I.

el hadiz, recorrió los siete cielos y se comunicó con profetas que le precedieron, como AbrahamMoisés o Jesús. Hubo varios atentados contra la vida de Mahoma. Entretanto, la gente de la ciudad de Yazrib (la actual Medina), un gran oasis agrícola donde había seguidores suyos, decidió invitarlo como juez y árbitro, y Mahoma inmediatamente aprovechó la oportunidad para abandonar La Meca.

Antes de partir para Medina, ha enviado a su familia a Etiopía (Harar), donde se encuentran protegidos. Finalmente decidió trasladarse en el 622, enviando a sus seguidores adelante y siguiéndolos en secreto junto con Abu Bakr como su acompañante, rompiendo sus vínculos con las lealtades tribales y familiares. En dos semanas han huido todos. Harar está considerada la cuarta Ciudad Santa del Islám.

Invitado a resolver querellas entre los bandos árabes de Aws y Khazraj, logró este fin absorbiendo a ambas facciones en la comunidad musulmana y prohibiendo el derramamiento de sangre entre los musulmanes. Mahoma ejercía ahora el liderazgo de una comunidad basada no en lazos tribales sino en una fe compartida en Un Solo Dios. Pronto Yazrib empezó a ser conocida como Medinat al-nabi (la ciudad del Profeta) o simplemente Medina. La Constitución de Medina (en 622-623), en la cual se especifican los términos en que otras facciones, particularmente los judíos, podían vivir dentro del nuevo estado islámico. De acuerdo con este sistema, a los judíos y cristianos les era permitido mantener su religión mediante el pago de un tributo.

Los seguidores de Mahoma comenzaron a asaltar las caravanas que se dirigían a La Meca. En marzo de 624, Mahoma condujo a trescientos guerreros en un asalto a una caravana de mercaderes que se dirigía a La Meca. Los integrantes de la caravana lograron esquivar el ataque cambiando la ruta habitual por otra más cercana a la costa, gracias a cierta información que le llegó a Abu Sufyan ibn Harb, el jefe de la caravana. Posteriormente los jefes de La Meca decidieron dirigir una represalia contra los musulmanes, enviando un pequeño ejército a invadir Medina. El 15 de marzo de 624, en un lugar llamado Badr, ambos bandos chocaron. Si bien los seguidores de Mahoma eran numéricamente tres veces inferiores a sus enemigos (trescientos contra mil), los musulmanes ganaron la batalla. Este fue el primero de una serie de logros militares por parte de los musulmanes.

Mahoma predica en La Meca. il·lustració d'un manuscrit otomà del segle XVII
Mahoma predica en La Meca. il·lustració d’un manuscrit otomà del segle XVII

Después de la muerte de su esposa, Mahoma contrajo matrimonio con Aisha, la hija de su amigo Abu Bakr (quien posteriormente se convertiría en el líder de los musulmanes tras la muerte de Mahoma). En Medina también se casó con Hafsah, hija de Úmar (Omar, quien luego sería el sucesor de Abu Bakr). Estos casamientos sellarían las alianzas entre Mahoma y sus principales seguidores.

La hija de Mahoma, Fátima, se casó con Alí, primo de Mahoma. Otra hija, Ruqayyah, contrajo matrimonio con Uthmán (Otmán) pero ella falleció y después Uthmán se casó con su hermana Umm Kulthum.

Según algunos hadices, Aisha tenía seis años de edad cuando fue prometida al profeta, que tenía cincuenta y cuatro, aunque el matrimonio se consumó cuando ella tenía nueve años. Hay, sin embargo, estudiosos musulmanes del siglo XX que creen que dichos datos son erróneos y que Aisha era considerablemente mayor. Pese a estas reinterpretaciones modernas de los hadiths que adjudicarían a Aisha una edad más madura, una gran parte de los musulmanes siguen aceptando actualmente las interpretaciones tradicionales. Esto último ha sido utilizado por críticos del islam, como Ibn Warraq, para sostener que los matrimonios infantiles que se siguen practicando en la actualidad en los países islámicos encuentran un argumento favorable en estos posibles relatos del hadith. Tuvo otras esposas, de número impreciso entre nueve reseñadas, que afirman casi todos los expertos como seguras, y las más de veinte que algunos le estiman. Algunas de estas mujeres eran esposas de seguidores de Mahoma muertos en batalla, mientras que otras eran hijas de sus aliados. Mahoma prescribió un máximo de cuatro esposas por musulmán, por lo que su casamiento con al menos nueve mujeres constituye la única excepción dentro de la fe que se estaba desarrollando.

Tras la victoria de la batalla de las Trincheras (627), los musulmanes expandieron su influencia a través de conversiones o conquistas sobre varias ciudades y tribus, aplicando el mismo concepto bélico de Yihad.

Tras un interludio de dos años de coexistencia, en 630 Mahoma lo rompió, marchó hacia La Meca con un ejército de más de 10 000 hombres y la conquistó sin encontrar resistencia.  Mandó matar a quienes lo habían injuriado y a los musulmanes apóstatas “incluso si eran hallados bajo las cortinas de la Kaaba”. Después de haber conquistado La Meca, se dice que Mahoma dio la vuelta a la Kaaba siete veces en su camello, tocando la Piedra Negra con su bastón en un gesto de reverencia.

Mahoma destruyó los 360 ídolos colocados alrededor de la Kaaba e hizo borrar las pinturas paganas de sus muros interiores, aunque preservó las de Jesús y la Virgen María. Asimismo, prohibió a los no musulmanes peregrinar a La Meca, convirtiéndola así en el lugar sagrado del islam y principal sitio de peregrinaje de la nueva religión.  Mahoma impone su dominio sobre casi toda Arabia. Sin embargo, Mahoma no formó ningún gobierno, sino que prefirió gobernar a través de las relaciones personales y los tratados con las diferentes tribus.

Su muerte es tradicionalmente atribuida a la ingestión de una pieza de carne envenenada tres años antes de su muerte, tras la caída y represión de los líderes de Jáibar (oasis de Khaybar) frente a las tropas islámicas. Según varias tradiciones musulmanas, una mujer judía, Zeynab bint Al-Harith, intentó envenenar a Mahoma para vengar a sus familiares asesinados. Envenenó un trozo de cordero que cocinó para Mahoma y sus compañeros, poniendo la mayor cantidad de veneno en la parte favorita de Mahoma, la paleta. La salud de Mahoma se resintió como consecuencia de ello hasta su muerte tres años después.

Los judíos siguieron viviendo en el oasis de Khaybar durante varios años más hasta que fueron expulsados por el califa Umar. La imposición del tributo a los judíos conquistados sirvió de precedente para las disposiciones de la ley islámica que exigían la exacción del tributo conocido como jizya de los súbditos Dhimmi (cristianos, judíos y zoroastrianos libres) en las zonas bajo dominio musulmán, y la confiscación de las tierras pertenecientes a los no musulmanes en la propiedad colectiva de la comunidad musulmana. Como vemos, las guerras de Mahoma fueron directamente guerras civiles y contra los judíos. Muy pocas veces contra cristianos y zoroastrianos.

Los judíos de Himyar, en lucha contra Aksum, masacran a los habitantes de ésta. Después Aksum invade Himyar y, a su vez los persas (sasánidas) la invaden por el norte (630 d JC). La Meca y Medina forman un área triangular aislada del resto de la península arábiga. En esta tesitura, Mahoma logra la unidad política del área con las premisas de que son árabes y hablan árabe pero aún no se definen como árabes.

Mahoma unió a las tribus de Arabia y creó un único sistema de gobierno religioso islámico

Se dice que el Corán es recibido directamente de Dios. En realidad, es una compilación de textos, leyendas e ideas del primer siglo de la hégira.

La Hoja (la funda del sable) es la Constitución de Medina, del 622-623. Sólo quedan transcripciones y copias tardías (carta de Yatrib). Son 47 artículos de acuerdos militares entre 18 clanes, 6 de ellos judíos. Son la base de la comunidad de seguidores de Mahoma, lo que después se llamó umma (conjunto de creyentes).

Se constituyen en una confederación única que excluye a los demás hombres y que “reconoce” a Mahoma como enviado de Dios. Define derechos y deberes de cada uno en una comunidad política, aún no creyentes. Son seguidores del profeta, pero aún no musulmanes. De momento, Mahoma es un profeta de guerra.

Desde el comienzo del islam en 610, Jerusalén se convirtió en la Qibla (punto focal para la oración musulmana) durante catorce años hasta que fue reemplazada por La Meca en 624, 18 meses después de la Hijra (héjira, la migración de Mahoma a Medina). Según Sahih al-Bukhari, Mahoma ordenó entonces la mezquita de Al-Aqsa como una de las tres mezquitas sagradas del islam (Sorprendente. No existió construcción en Al Aqsa hasta que Umar, segundo califa ortodoxo, erigió una pequeña capilla sobre los restos del Templo de Jerusalén. Ver Divergencias sobre Al-Aqsa más adelante). En el 16 mes de la hégira los judíos deciden no seguir a Mahoma. En respuesta, Mahoma deja de dirigir sus rezos hacia Jerusalén y lo hace, desde entonces, hacia La Meca.

Conquistan La Meca en el año 8 y se dirigen hacia la Kaaba. Lo destruyen todo excepto el edificio y la piedra negra, que estaba bajo la protección del clan de Mahoma, los kurais.

Abandona su búsqueda de alianzas con los judíos dirigiendo ahora su mirada hacia un arabismo centralista. Cuando homogeniza el grupo inicia la migración (conquista) de los árabes. La islamización conecta, conexiona e integra los poderes políticos. Las élites se pueden reconocer en ella.

Aún es evidente que las primeras mezquitas en El Cairo dirigen su orientación hacia Jerusalén, pero la de Ibn Tulum ya señala a La Meca. El problema se soluciona con una norma que dicta que entre 45º hacia la derecha ó hacia la izquierda de La Meca, es lícito rezar.

Arqueológicamente nada parece quedar en La Meca ni en Medina excepto la Kaaba. Los saudíes se niegan a cualquier trabajo arqueológico (si es que queda algo debajo). Los fundamentalistas consideran que YA se sabe todo, gracias al Corán y la tradición.

Desde el siglo X hasta inicios del siglo XX, La Meca y Medina estuvieron bajo el control de un regente árabe local conocido como el Jerife de La Meca, pero la mayor parte de esos tiempos el Jerife debía obediencia al gobernante de alguno de los imperios islámicos con base en BagdadEl Cairo o Estambul. La mayoría de los demás territorios de lo que hoy es Arabia Saudita regresó a la estructura tribal tradicional.

En el siglo XVI, los otomanos sumaron las costas del mar Rojo y del golfo Pérsico (la región del HiyazAsir y Al-Hasa) a su Imperio, reclamando soberanía sobre las tierras del interior. El grado de control sobre estos territorios varió a lo largo de los siguientes cuatro siglos de acuerdo con las fluctuaciones de fortaleza y debilidad de la autoridad central del imperio.

En 1744, un emir local, Muhámmad bin Saúd, unió fuerzas con un reformador islámico, Muhammad ibn Abd-al-Wahhab, creador de la secta religiosa del wahabismo, para crear una nueva entidad política, el emirato de Diriyah.

Mapa de la influencia del Imperio otomano en 1683.
Mapa de la influencia del Imperio otomano en 1683.

Este primer Estado saudí se estableció alrededor de Riad, y se expandió rápidamente hasta controlar en poco tiempo la mayor parte del actual territorio de Arabia Saudita. Tras la Guerra otomano-wahabi entre 1811 y 1818, Abdullah bin Saud, fue enviado a Estambul para ser ejecutado. El Emirato de Neyed se estableció como el segundo estado saudita entre 1824 y 1891. En 1824 Turki ibn Abdulah, nieto del fundador del primer estado, Muhámmad bin Saúd, evitó ser capturado por los egipcios y logró expulsar a las fuerzas de Egipto y sus aliados de la localidad de Riad y sus alrededores. Se lo considera como el fundador del segundo estado y además antepasado de los reyes modernos de Arabia Saudita. Fáisal fue derrotado y fue llevado como prisionero, por segunda vez, a Egipto en 1838. Se suceden los derrocamientos y auges de nuevos líderes saudíes hasta que Abderramán ibn Faisal en 1891 es expulsado por  Muhámmad ibn Abdulah ibn Rashid. En 1902 Abdulaziz o Ibn Saúd, tomó la ciudad de Riad tras una larga pugna con el clan de los Rashid. En 1913 tomaron la región de Hasa, que los otomanos buscaban anexionar a su imperio, y en 1915 Ibn Saúd cerró un pacto estratégico con el Imperio británico. En él, los ingleses reconocían su reino y le concedían protección y armas a cambio de no interferir en sus intereses.  Sin embargo, Ibn Saúd aprovechó estos recursos para extender su poder sobre el Hiyaz y tomar la ciudad de La Meca en 1924, entonces en manos del jerife Hussein. El 23 de septiembre de 1932, Ibn Saúd fundó oficialmente el reino de Arabia Saudí. Durante los años 20 y 30 comenzó también el interés por la extracción de petróleo. En 1964 Fáisal invirtió en programas de agricultura, salud, educación y, sobre todo, en el ejército. La crisis del petróleo de 1973 utiliza el petróleo como arma y sube los precios para presionar a las potencias occidentales. Como resultado, Arabia Saudí aumentó su riqueza y tomó conciencia de su influencia en los asuntos internacionales, crisis que tuvo unas terribles repercusiones en Occidente.

El gobierno saudí ha sido una monarquía absoluta y una teocracia desde sus comienzos, basada en una aplicación extremista de los principios del islam. Hoy en día representa una de las últimas seis monarquías absolutas del mundo. 

El sistema político de Arabia Saudita es la monarquía absoluta, es decir, que el rey concentra toda la autoridad, teniendo bajo su control el poder legislativoejecutivo y judicial. De acuerdo con la Ley Básica de Arabia Saudita, que fue adoptada en 1992 a través del Real Decreto, el poder del gobernador está limitado por la ley islámica (más conocida como la sharia) y el Corán. Este último, junto con la Sunna forman la constitución nacional. Además, Arabia Saudita sigue siendo el único país musulmán que jamás ha celebrado unas elecciones.

En un país del que se dice que éste pertenece a la familia real y que recibe su nombre de ella, se desdibuja la línea entre los bienes del Estado y la fortuna personal de los príncipes dominantes. No existe la libertad de expresión. Los disidentes políticos son perseguidos y encarcelados sin juicios justos, ó simplemente, eliminados. La mayor parte de los derechos humanos y libertades fundamentales están seriamente restringidos en el país.

La riqueza estimada de la familia Saúd es de 112 mil millones de dólares, lo cual la convierte en una de las diez familias más ricas del mundo, una fortuna hecha fundamentalmente a través de los beneficios que reporta la extracción y exportación de petróleo.

Arabia Saudita y Liechtenstein son los dos únicos estados cuyo nombre alude a la familia reinante.

 

Doctrina

Sunna Conjunto de preceptos que se atribuyen a Mahoma y a los ortodoxos cuatro primeros califas. Tanto el islam suní como el chií le otorgan a la Sunna una importancia altísima tan solo por detrás del Corán. La Sunna está compuesta por hadices, y lo que constituye un hadiz difiere entre las distintas escuelas. Cada rama del islam reconoce como canónicas unas colecciones distintas de hadices.

Estos comprenden dos partes: una primera que relata la línea de transmisión del hadiz desde Mahoma (sanad) y otra que relata el dicho o hecho del Profeta (matn). Estos se trasmitieron oralmente de maestros a aprendices en las comunidades islámicas. La veracidad del hadiz depende de su trazabilidad (gracias a la primera parte de este) y del reconocimiento de los transmisores. Los miles de hadices que forman la sunna se recogieron y ordenaron sistemáticamente entre el final del siglo viii y la mitad del siglo xi.

La colección de la Sunna canónica suní está compuesta por los seis libros llamados Kutub al-Sittah (Los seis libros). Se recopilaron en torno al siglo IX d. JC. Son los siguientes:

Sahih al-Bujari, recogido por Imam Bukhari.

Sahih Muslim, recogido por Muslim b. al-Hajjaj.

Sunan Abu Dawud, recogido por Abu Dawood.

Ŷami Al-Tirmidi, recogido por al-Tirmidhi.

Al-Sunan al-Sughra, recogido por al-Nasa’i.

Sunan Ibn Maŷah, recogido por Ibn Majah.

El libro Muwatta Malik, recogido por Imam Malik está considerado por algunos como parte de la colección de la Sunna. Los dos primeros además de formar parte de la Sunna canónica suní están universalmente reconocidos por todas las ramas del islam sunita como auténticos, aunque no forman parte de la Sunna canónica chií.

La colección de la Sunna canónica chií está compuesta por cuatro libros recogidos por tres autores llamados “los tres Mahoma”. Se recopilaron en torno al siglo X d. JC y el siglo XI d. JC. Las recopilaciones más importantes son conocidas como Al-Kutub Al-Arba’a (Los Cuatro Libros):

Kitab al-Kafi, recogido por Muhammad ibn Ya’qub al-Kulayni al-Razi, conocido como Sheij al-Kulaini.

Man La Yahduruhu Al-Faqih, recogido por Abu Ja’far Muhammad ibn ‘Ali ibn Babawayh al-Qummi, conocido como Sheij al-Saduq o Ibn Babawayh.

Tahdib Al-Ahkam, recogido por Abu Jafar Muhammad Ibn Hassan Tusi, conocido como Sheij Tusi o Sheij Ta’ifa.

Al-Istibsar, recogido también por Sheikh Tusi.

Además, también se incluyen otras recopilaciones:

La cumbre de la elocuencia, o Nahŷ al-Balagha, una recopilación de discursos de Ali Ibn Abi Tálib.

Bihar al-Anwar, de Muhammad Baqir Maylisi.

Ghurar al-Hikam, de Alamé al-Hilli.

La Sunna se refiere a las palabras y acciones del Profeta Muhammad y los Imames Infalibles; incluyendo sus permisos y rechazos acerca de un determinado asunto. La Sunna constituye una de las cuatro fuentes de las Leyes Islámicas, que son el Corán, la Sunna, el Iyma’ (consenso ideal de la Umma) y la razón. Con respecto a la fiabilidad de la Sunna del Profeta, existe un consenso entre todos los musulmanes, Iyma´. En otras palabras, todos los musulmanes aceptan la conducta del Profeta Muhammad como una fuente auténtica de las Leyes Islámicas. Sin embargo; los chiíes creen en la fiabilidad de la Sunna de los doce Imames también y argumentan que la Sunna de los Imames Infalibles tiene la misma autenticidad que la Sunna del Profeta. En cambio, los sunitas se refieren a la Sunna de los compañeros del Profeta y siguen aproximadamente su conducta, aunque no sean infalibles. Según la Doctrina Chií, si una persona infalible hace algo, este acto por sí es una evidencia de la validez y la permisibilidad de esa acción.

Igualmente, si otra persona hace algo en la presencia del Profeta o de los Imames Infalibles, y ellos no lo rechazan como algo malo, este acto se considera como un acto confirmado de la Sunna.

El término hadiz se refiere a las escrituras y narraciones que relatan la Sunna del Profeta y los Imames Infalibles.

En la Sunna, se encuentran algunas Leyes que no se han expresado explícitamente en el Corán. Por ejemplo, los hadices que privan a un asesino de heredar de la víctima.

En algunos casos, existe una incompatibilidad entre los hadices y los significados aparentes de algunas aleyas del Corán.  Por lo que Es posible que algunas Leyes del Corán se abroguen con un hadiz “auténtico” que explica el propósito verdadero de aquella Ley.

El Corán fue revelado por Dios como un milagro que presenta un desafío verbal a sus oponentes. Se sabe por la certeza de la fe que el Corán fue revelado por Dios, pero no hay certeza completa acerca de la autenticidad de todos los hadices; ya que hay la posibilidad de que algunos hadices sean fabricados intencionadamente o falsificados.

La mayoría de las Leyes mencionadas en el Corán se han nombrado en forma general, pero las Leyes mencionadas en la Sunna se explican con todos los detalles y condiciones.

En la Escuela Shi’a (chií), La Sunna práctica refiere a las acciones hechas por las personas infalibles con la intención de presentar una Ley Islámica. Por ejemplo, el Profeta dijo a sus compañeros; Realizad la oración de la misma manera en que yo la realizo. Por lo tanto, la manera en que el Profeta realizaba la ablución es una Sunna práctica que indica la manera correcta de la ablución.

Si una persona infalible hace una acción, lo menos que implica es que esta acción es permisible y no está prohibida. Pero, si un Imam Infalible abandona una acción sin prohibirla verbalmente, esto muestra que esta acción no es obligatoria. 

La confirmación de una acción por una persona infalible es una evidencia que muestra la permisibilidad de esta acción. Por ejemplo, si alguien hace o dice algo en presencia del Profeta o uno de los Imames infalibles, este acto se considera permisible a condición de que el Imam o el Profeta hubieran permanecido en silencio o que no se hubieran opuesto a esta acción.

La Sunna de Ahlul-Bait consiste en las palabras, hechos y aprobaciones de los doce Imames Infalibles, desde el Imam Alí hasta el Imam Mahdi y también, la Sunna de la honorable Señora Fátima al-Zahra.

La Sunna de Ahlul-Bait tiene la misma fiabilidad que la del Profeta; ya que según la Doctrina Chiíta, los Imames Infalibles además de transmitir la Sunna correcta del Profeta, tienen el conocimiento y la autoridad para establecer las Leyes que no se habían explicado en la Sunna del Profeta. Por lo tanto, su conducta, por sí es una fuente auténtica de la Sunna. Para los sunitas, sólo la Sunna del Profeta es fiable. Para los chiies la Sunna de los Imames Infalibles tiene la misma autenticidad que la Sunna del Profeta.

Las cuatro principales escuelas de pensamiento sunitas (Hanafi, Shafi’i, Maliki y Hanbali) creen que es obligatorio que las mujeres libres (no esclavas) cubran su cabello y todo el cuerpo excepto manos y cara, cuando estén en presencia de personas del sexo opuesto que no sean familiares cercanos. El chiismo incrementa las ocultaciones y variantes salafistas tienden a ocultarlas por completo.

El wahabismo es una corriente político-religiosa musulmana de la rama mayoritaria del sunismo, y en concreto de la escuela hanbalí. Creada por el religioso Muhammad ibn ‘Abd al-Wahhab  y relacionado con la Casa de Saúd , se brindaron apoyo mutuo.

Muhámmad ibn Abd-al-Wahhab (1703-1792) fue un clérigo suní de la escuela hanbalí, de la tribu de los Banu Tamim. Sus ideales eran la vuelta al islam “puro”, a los principios del salaf. Al Wahhab le dio a Ibn Saud una legitimidad religiosa en su conquista de Arabia. Las ideas de Ibn Taymiyya (s XI-XII) eran controvertidas en su tiempo por cuanto afirmaba que ciertos pueblos que se autodenominaban como musulmanes, como por ejemplo los mongolesconquistadores del califato abasí, eran en realidad no creyentes, y que los musulmanes ortodoxos debían conducir la “yihad” contra ellos.

Por su parte Ibn Saud creía que su campaña para restaurar la pureza del islam justificaba la conquista del resto de Arabia. Junto a al-Wahhab  fundaron el Emirato de Diriyah, también conocido como el Primer Estado Saudí.

En 1801 y 1802 los sauditas atacaron las ciudades otomanas de Kerbala y Náyaf, saqueando lugares sagrados para los chiitas como la mezquita Imam Husayn y la del Imán Alí. En 1803 los sauditas conquistaron La Meca y Medina y también demolieron y saquearon mezquitas chiitas. En 1811 empezó la Guerra Otomana–Wahabí. Los sauditas mantuvieron el control de Medina hasta noviembre de 1812 y de La Meca hasta enero de 1813, cuando fueron retomadas por el pashá albanés Mehmet Alívalí (gobernador) otomano de Egipto, que actuaba como aliado y vasallo de los turcos otomanos del sultán Mahmud II. En 1818, las fuerzas otomanas conquistaron el Néyed, capturaron la capital saudí de Diriyah y al emir Abdullah ibn Saud. Tanto él como sus colaboradores más inmediatos fueron llevados a Estambul, donde fueron decapitados. Sin embargo, los otomanos no destruyeron el wahabismo en el Néyed.

Estos retornaron al poder en 1824; y se mantuvieron en Riad, su nueva capital, hasta enero de 1891, cuando fueron derrotados por el emir del Emirato de Yabal ShammarMuhammad ibn Rashid. En 1902, el emir Abdul Aziz ibn Saud reconquistó Riad y fundó posteriormente, en 1932, la nación que se conoce hoy en día como Arabia Saudita.

Los rigoristas principios del wahabismo no se extendieron entre los musulmanes por la fuerza del razonamiento y la convicción sino mediante la crueldad y el derramamiento de sangre. El Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud fue el más insensible ante toda la sangre derramada en ese camino. Ese hombre, antepasado de los actuales emires de la Arabia llamada “Saudí” era del clan de los Banu Hanifa y uno de los descendientes de aquellos que creyeron en Musailamah al-Kaddab como profeta, tras la muerte de Mahoma.

En 1924 la dinastía wahabí Al-Saud conquistó La Meca y Medina. Esto les daba el control sobre el Hajj, el peregrinaje anual a los lugares sagrados y la oportunidad de predicar el wahabismo entre los peregrinos.

Destrucción arqueológica y wahabismo

En 1801 y 1802, los saudíes bajo el mandato de Abdulaziz ibn Muhámmad ibn Saúd habían atacado y capturado las ciudades chiitas santas de Karbala y Nayaf, en el actual Irak, parte de la población musulmana fue masacrada y destruyeron las tumbas de Huséin ibn Alí quien fue el nieto de Mahoma, y el hijo de Alí (Alí bin Abi Tálib), el yerno de Mahoma. En 1803 y 1804, los saudíes capturaron La Meca y Medina y destruyeron monumentos históricos, varios lugares y santuarios musulmanes sagrados, como el santuario construido sobre la tumba de Fátima, la hija de Mahoma, e incluso tuvieron la intención de destruir la tumba de Mahoma mismo, considerándola como idolátrica, provocando indignación en todo el mundo musulmán.

En La Meca, las tumbas de parientes directos de Mahoma, incluyendo su primera esposa Jadiya bint Juwáylid fueron demolidas en el cementerio Jannat ul-Mu’alla. El desmantelamiento inicial de los sitios se inició en 1806 cuando los wahabíes ocuparon Medina y sistemáticamente arrasaron muchas de las estructuras en el cementerio Jannat al-Baqi. Este es el gran cementerio adyacente a la Mezquita del Profeta que alberga los restos de muchos de los miembros de Ahl al-Baytcompañeros cercanos y figuras centrales del Islam primitivo.

En la Arabia del Imperio Otomano, los practicantes mismos eran más tolerantes y en ocasiones cepas místicas del Islam, habían erigido elaborados mausoleos además de las tumbas de Al-Baqi. Sin embargo, durante la ocupación wahabí, estos fueron destruidos en su totalidad. Las mezquitas de toda la ciudad de Medina también fueron atacadas, arrancando tapices, alfombras, incensarios, y se hizo un intento de derribar la tumba de Mahoma en la Mezquita del Profeta. La crítica generalizada de esta última acción por las comunidades musulmanas tan lejanas como la de la India, finalmente llevó a abandonar cualquier intento de destrucción en este sitio.

Las reclamaciones políticas formuladas contra el control turco de la región iniciaron la guerra otomana-wahabi (1811-1818) en la que la derrota wahabí, les obligó a la tribu a retirarse del Hiyaz de nuevo hacia el interior. Las fuerzas turco-otomanas reafirmaron el control de la región y posteriormente comenzaron una extensa reconstrucción de los lugares sagrados entre 1848 y 1860, muchos de ellos realizados empleando los mejores ejemplos de diseño otomano en arquitectura y artesanía.

Suprimido el Califato el 3 de marzo de 1924, las fuerzas de Abdulaziz bin Saúd, se lanzaron a la conquista del Reino del Hiyaz, tomando La Meca el 5 de diciembre.

La mayor parte de la Península arábiga se unificó políticamente en 1932 formando el tercer y actual Estado saudí, el reino de Arabia Saudita. La campaña militar dirigida por el rey Abdulaziz ibn Saúd y su ejército de beduinos, conquistó el Hiyaz y derrocó al gobernante del clan hachemita. Los nuevos gobernantes de la Casa de Saúd, árabes nómadas tribales y en gran parte analfabetos, se encontraron tomando las riendas de una sociedad altamente sofisticada. Una estructura política coherente basada en el sistema Majlis al-Shura (consejo consultivo) había estado en vigor desde hacía siglos. Un cuerpo administrativo central manejaba un presupuesto anual que asignaba el gasto en escuelas secundarias, militares y fuerzas policiales. Del mismo modo, el tejido religioso del Néyed y el Hiyaz eran muy diferentes. Las costumbres y rituales culturales tradicionales hiyazíes eran casi en su totalidad de carácter religioso. Fiestas en honor a Mahoma, su familia y compañeros, la reverencia a los santos difuntos, las visitas a los santuarios, tumbas y lugares sagrados relacionados con cualquiera de estos se encontraban entre las costumbres locales del Islam Hiyazí. Cuando la autoridad administrativa del Hiyaz pasó a manos de los nachdíes wahabíes, el nuevo ulema (cuerpo de eruditos religiosos) wahabí consideró las prácticas religiosas locales como una superstición infundada, codificada en una sanción religiosa que fue considerada una corrupción total de la religión y difusora de la herejía. Lo que siguió fue una progresiva eliminación de edificios históricos de varios siglos de antigüedad, entre ellos tumbas, mausoleos, mezquitas y sitios relacionados con la familia y los compañeros de Mahoma.

El 21 de abril de 1925, los mausoleos abovedados del cementerio Al-Baquí en Medina fueron arrasados nuevamente y así fueron también arrasados los indicadores de la ubicación exacta de las tumbas de Mahoma y sus familiares y descendientes, y así es como se mantiene hasta nuestros días. Algunas partes de la famosa Qasida al-Burda, la oda del siglo XIII escrita en alabanza a Mahoma por Imam al-Busiri, inscrita sobre la tumba de Mahoma, fueron repintadas sin dejar rastro de ella. Entre los sitios específicos destruidos en este tiempo están las tumbas de los mártires de la batalla de Uhud, incluyendo la tumba del famoso Hamza ibn ‘Abd al-Muttalib, tío de Mahoma y uno de sus más queridos partidarios, la Mezquita de Fátima al-Zahraa, hija de Mahoma, la Mezquita de los Dos Faros (Manaratayn), así como la Qubbat al-Thanaya, la cúpula construida sobre el lugar de enterramiento de los dientes de Mahoma, que fueron partidos por un golpe recibido durante la batalla de Uhud.

En Medina, el Mashrubat Umm Ibrahim, el hogar de la esposa copta egipcia de Mahoma, Maria al-Qibtiyya y el lugar de nacimiento de su hijo Ibrahim ibn Muhámmad, así como el lugar de enterramiento adyacente de Hamida al-Barbariyya, madre del Imán Musa al-Kadhim, fueron destruidos durante este tiempo. El sitio fue pavimentado con cemento y es hoy parte de la explanada masiva de mármol junto a la Mezquita. El comité académico permanente designado por el gobierno de Arabia Saudí ordenó la demolición de estas estructuras en una serie de resoluciones islámicas señalando que la veneración excesiva conduce al Shirk (adoración idolátrica).

El siglo XXI ha visto un aumento en la demolición de los sitios en La Meca y Medina. A medida que el Hach anual continúa atrayendo grandes multitudes año tras año, las autoridades saudíes consideraron necesario arrasar grandes extensiones de barrios residenciales alrededor de las dos mezquitas para dar paso a la infraestructura relacionada con la peregrinación. En 2010, se preveía que los saudíes se iban a gastar alrededor de 13 000 millones de dólares en el proyecto de expansión más grande en la historia de la ciudad. Si bien existe un acuerdo generalizado sobre la necesidad de instalaciones que puedan albergar un mayor número de peregrinos, el desarrollo de hoteles de lujo y torres de condominios, restaurantes, centros comerciales e incluso dos spas de lujo han hecho que algunos criticaran la comercialización de un sitio que muchos consideran como un santuario divino para los musulmanes.

La rápida afluencia de inversión capitalista en La Meca y Medina lleva a muchos a creer que el dinero y el crecimiento económico son en última instancia, la línea de fondo para las autoridades saudíes. Una argumentación de los críticos sobre las obras llevadas de la mano por la política del Estado wahabí es que parece imponer una delación cultural y social masiva dentro de las ciudades santas, borrando todos los elementos que dan forma a las prácticas que consideran que van en contra del credo wahabí. Según The Independent, la casa de Mawalid donde se dice que Mahoma nació está a punto de ser reemplazada por un enorme palacio real, como parte de un proyecto de construcción de miles de millones de libras en La Meca y que se ya se ha traducido en la destrucción de cientos de monumentos históricos.

Algunas de las destrucciones llevadas a cabo “recientemente”

Las Mezquitas y la tumba de Sayyid Imam al-Uraidhi Ibn Yafar al-Sadiq, destruida con dinamita el 13 de agosto de 2002.

La tumba de Hamida al-Barbariyya, la madre del Imán Musa al-Kazim.

La tumba de Amina bint Wahb, la madre de Mahoma, arrasada y prendieron fuego sobre el lugar en 1998.

Tumbas de los Banu Hashim en La Meca.

Tumba de Eva en Jeddah, sellada con cemento en 1975.

Tumba del padre de Mahoma, en Medina.

La casa de mawlid donde se cree que Mahoma nació en 570. Originalmente convertida en una biblioteca, en la actualidad se encuentra bajo un edificio en ruinas que fue construido hace 70 años como un compromiso después de que clérigos wahabíes ordenaran que fuera derribada.

La casa de Jadiya, la primera esposa de Mahoma. Los musulmanes creen que recibió algunas de las primeras revelaciones allí. También era el lugar donde sus hijos Fátima y Qásim nacieron. Después de que fuera redescubierta durante las extensiones de la gran Masjid al-Haram en 1989, fue cubierta y se hizo encima una biblioteca.

Casa de Mahoma en Medina, donde vivió después de la migración de La Meca.

Asalto a la mezquita Masyid al-Haram de La Meca en 1979
Asalto a la mezquita Masyid al-Haram de La Meca en 1979

El 20 de noviembre de 1975 un grupo salafista tomó la mezquita Masyid al-Haram y la retuvo durante 14 días. 63 de éstos rebeldes fueron condenados y ejecutados.

Asalto a la mezquita Masyid al-Haram de La Meca en 1979
Asalto a la mezquita Masyid al-Haram de La Meca en 1979 (detalle)

 

Los ingentes fondos que ambos países wahabitas (Arabia Saudí y Catar) ganan anualmente han traído como consecuencia una gran expansión del wahabismo desde los años 1970 en los países occidentales y estados musulmanes confesionales. En la extinta URSS y en los países controlados por el partido Baaz, el wahabismo no logró implantarse antes de los 90, pero desde la caída del Bloque del Este y el derrocamiento de los gobiernos socialistas de Irak y Libia y la guerra de Siria contra el gobierno Ba’ath de Bashar al-Ásad, el wahabismo ha extendido su influencia también a estas regiones hasta estar presente en casi todo el planeta (el estado islámico ISIS lo es), siendo la excepción más conocida el Estado de mayoría chií de Irán, con el que mantiene una gran rivalidad.

Etiquetan a los musulmanes que no estén de acuerdo con la definición wahabista del monoteísmo como apóstatas, incluyendo a los sufíes, apuntando así a su ejecución por apostasía.

El término “wahabí” se considera ofensivo por los miembros de este movimiento, los cuales prefieren ser conocidos como salafistas.

Los wahabíes afirman que interpretan directamente las palabras del profeta Mahoma.

La teología wahabí es puritana y legalista en materias de fe y prácticas religiosas. Muchas de sus creencias tienen diferencias con las de los chiitas y sunitas. La creencia en el destino es obligatoria; todo acto o punto de vista no ortodoxo es condenado y penado.

Hay muchas prácticas que consideran que van en contra de la tradición islámica, como: – Invocar el nombre del profeta, o de un santo o de un ángel, en los rezos. Solamente el nombre de Alá puede ser invocado.

– Suplicar ante las tumbas de santos o profetas.

– Celebrar fiestas anuales por santos muertos.

– Usar cualquier forma de talismán y creer en sus poderes de curación.

– Practicar la magia o buscar en magos o en brujería las fuentes de curación.

– Innovaciones en la religión.

– Erigir grandes monumentos en tumbas.

– No celebran el nacimiento de Mahoma con base en la interpretación del Hadiz.

– Prohíben el cine y la música. Algunos incluso hasta las fotografías.

 

No obstante, el wahabismo no era sino una corriente menor en el Islam hasta 1938, cuando se descubrieron los yacimientos de petróleo en la zona. Los inmensos ingresos provenientes de esta nueva riqueza dieron un gran ímpetu a la expansión del wahabismo.

Parece que para los wahabíes su líder no es Mahoma, el profeta del Islam, sino que Ibn Taimyyah y Abd al Wahhab, son considerados más importantes para ellos que el profeta.

 

Chii

El chiismo es profesado por alrededor del 5 % al 10 % de los 1900 millones de musulmanes existentes en el mundo. Un seguidor del Islam es conocido como “musulmán”, mientras que un musulmán que cree que Ali ibn Abi Tálib fue el sucesor y califa inmediato del profeta Mahoma es llamado “chía”, forma abreviada de “chíat-u-Ali”, que significa “partidario de Alí”, término que ha sido castellanizado como “chiita” o “chií” . Partidario o seguidor, se refiere a aquellos que consideran que la sucesión del Profeta es un derecho especial de la familia de este, y de aquellos que en el campo de las ciencias y cultura islámicas siguen la escuela de la Casa del Profeta.

El 18 de du l-hiyya de cada año se celebra en el mundo chiita el aniversario de la declaración de Ghadir al-Jumm.

Cuando murió Mahoma en el año 632, un grupo de sus compañeros decidieron ignorar la proclamación de Ghadir al-Jumm y nombraron de entre ellos al sucesor del Profeta. No obstante, parte de los creyentes tomaron partido por Ali ibn Abi Tálib, primo y yerno de Mahoma, ya que consideraban que este era su único sucesor legítimo dado que había sido la persona más cercana a Mahoma, y el Profeta lo había señalado como sucesor en varias ocasiones, la más notable en Ghadir al-Jumm. Este grupo de partidarios de Alí (chíat-u-Ali) se negaron a reconocer a los sucesivos califas o sucesores del Profeta: Abu BakrÚmar y Uthmán.

Tras la muerte de este último, Alí es finalmente elegido califa. Sin embargo, acusado de haber instigado la muerte de su predecesor, su poder será contestado por Mu’awiya, gobernador de Siria y miembro de la familia de los Omeyas, iniciándose así una guerra civil entre ambas facciones. En el campo de batalla de Siffín ambos líderes aceptaron someter sus diferencias al dictamen de un árbitro independiente. Sin embargo, de las filas de Alí surgirá una tercera facción, la de los jariyíes, que no aceptaron el arbitraje. Esta facción asesinó a Alí en el 661, y el mismo día trataron de acabar también con Mu’awiya (el primer califa Omeya) y con el árbitro, sin lograrlo.

Los partidarios de Alí pusieron entonces sus esperanzas en su hijo Hasan, que presionado y engañado por Mu’awiya renunció al poder. El segundo hijo de Alí, Husáyn ibn Ali, se negó a jurar lealtad a Mu’awiya, debido a su corrupción, y fue muerto junto a 72 seguidores en la Batalla de Karbalá (Irak) contra el ejército de Yazid, hijo de Mu’awiya, compuesto por más de treinta mil hombres. Su muerte en el campo, en 680, marcará el principio del cisma entre los chiíes y aquellos a quienes se llamará más tarde “suníes”. Los chiíes conmemoran este suceso el día de Ashura, el décimo día del mes Muharram.

Se suceden imanes y se desgajan ramas religiosas hasta Muhammad al-Mahdi (869-“no muerto”), también conocido como Mahdi.

La fe islámica chiita es vasta e incluye muchos grupos diferentes. Las creencias teológicas y prácticas religiosas chiíes, como sus oraciones, difieren de las de los suníes. El islam chií comprende un sistema completamente independiente de interpretación religiosa y autoridad política en el mundo musulmán. La identidad chií original se refería a los seguidores del Imán Alí y la teología chií se formuló en el siglo II A.H. (después de la Hégira, siglo VIII). Los primeros gobiernos y sociedades chiíes se establecieron para finales del siglo II AH (siglo IX). Louis Massignon se ha referido al siglo IV AH (siglo X) como “el siglo ismaelí chiita en la historia del Islam.”

Su credo:

Monoteísmo.

Justicia Divina pero la ejecutan ellos.

Profecía la principal vía de comunicación entre Dios y el ser humano. Un profeta (Nabí) debe informar de la revelación de Dios y tiene, por tanto, la función de la profecía (Nubuwwah), es decir, la función de traer la Ley Divina o Sharíah. Según los chiíes, un profeta es la manifestación perfecta de Dios y tiene el poder esotérico de iniciar a los hombres en los misterios divinos. Este principio va en contra de la definición básica del islám, por la que Mahoma es el Último Profeta.

Imamah significa líder y abanderado; también para los chiitas significa una persona con una relevancia especial dentro del islam y que ejerce el liderazgo de los creyentes.

La imamah (Imamato o liderazgo) posee en el islam un sentido amplio, que abarca tanto el liderazgo intelectual como la autoridad política.

Escatología Los chiíes creen en Qiyamah como uno de los principios fundamentales del islam. Creen que después de la aniquilación de este mundo, Dios levantará la humanidad para el Juicio Final. En este juicio cada uno será responsable de lo que haya cometido (Corán 74,38), y cada ser humano tendrá que responder ante sus hechos.

La versión chiita de la Shahada, el credo islámico, difiere de la de los suníes. La Shahada suní afirma que “No hay dios con excepción de Dios, Mahoma es el mensajero de Dios.” pero a esto los chiíes añaden que “Alí es el Wali (custodio) de Dios”. 

La base de Alí como el “wali” es tomada de un verso específico del Corán, la Aleya de Wilayah.

 

Problemática

Ismah es el concepto de infalibilidad o “libertad otorgada por Dios sobre el error y el pecado” en el islam. Los musulmanes creen que Mahoma y otros profetas en el islam (luego Mahoma no habría sido el último profeta) poseían ismah. Los musulmanes chiíes imamíes (duodecimanos) e ismaelíes le atribuyen también esta cualidad a los imanes así como a Fátima, la hija de Mahoma, en contraste con los zaidinos, que no le atribuyen ismah a los imanes. Aunque empezó inicialmente como un movimiento político, la infalibilidad e impecabilidad de los imanes evolucionó después como una creencia distintiva del chiismo (no zaidino).

Para los teólogos chiíes, la infalibilidad se considera una precondición racional necesaria para la guía espiritual y religiosa. Argumentan que puesto que Dios ha ordenado obediencia absoluta a estas personas, éstas deben por tanto sólo ordenar aquello que es correcto. El estado de infalibilidad se basa en la interpretación chií del verso de purificación (verso 33 del Al-Ahzab). De esta manera, ellos son los más puros, los únicos inmaculados preservados de pecado e inmunes a toda suciedad. No significa que haya poderes sobrenaturales evitando que cometan un pecado, sino que gracias a su absoluta creencia en Dios, se abstienen de hacer cualquier cosa que sea pecado.

Tienen también un conocimiento pleno de la voluntad de Dios. Poseen todo el conocimiento traído por los ángeles a los profetas (nabi) y a los mensajeros (rasul). Su conocimiento abarca la totalidad de todos los tiempos. Actúan, por tanto, sin falla en asuntos religiosos (como el Papa cuando habla ex cátedra, pero aquí son muchos que pueden hacerlo). Los chiíes consideran a Alí como el sucesor de Mahoma, rigiendo no solo sobre la comunidad en justicia, sino también interpretando las prácticas islámicas y su significado esotérico. De allí que fuese considerado como libre de error y de pecado (infalible), y escogido por Dios por decreto divino (nass) para ser el primer Imán. Alí es conocido como “hombre perfecto” (al-insan al-kamil) similar a Mahoma, de acuerdo con el punto de vista chií.

Ocultamiento

El Ocultamiento (al-Ghayba, o ghaybat en persa) es la creencia en algunas formas del islam chií de que una figura mesiánica, un imán oculto conocido como el Mahdi, regresará un día y llenará el mundo de justicia. De acuerdo con los chiíes imamíes, el objetivo principal del Mahdi será establecer un estado islámico y aplicar las leyes islámicas que le fueron reveladas a Mahoma. El Corán no contiene versos sobre el Imanato, que es la doctrina básica del islam chií. Algunos chiíes, como los Zaidinos y los Ismaelíes Nizaríes, no creen en la idea del Ocultamiento.

El Corán tiene un mensaje literal o exotérico y es a su vez un mensaje cifrado o esotérico que oculta conocimientos que solo son interpretables por ciertos iniciados. Dicho mensaje esotérico es a su vez metáfora de un tercer mensaje, más oculto aún, y así hasta siete niveles de esoterismo. El mensaje último en cualquier caso es conocido solo por Dios. El esoterismo (especialmente fuerte en el caso de los ismailíes) no tiene como tal repercusiones prácticas para la mayoría de los fieles, que se limitan a seguir el mensaje literal del Corán, pero está muy relacionado con la institución del imanato, marcando distancias con el sunnismo, que considera que cualquier creyente puede ser su propio intérprete del mensaje divino. Esto implica, entre otras cosas, que en el sunismo, (más del 80% de todos los musulmanes) no existe una estructura clerical como ocurre en otras religiones abrahámicas, como el cristianismo o el judaísmo.

No ha existido un clero chií hasta épocas tardías, sino expertos en religión, que sin embargo no han pertenecido a un cuerpo colegiado. Esos expertos chiíes en las altas esferas de formación e intelectualidad han venido estando muy relacionados con el esoterismo y el imanato. Dado que existe un mensaje invisible y dado que quien lo conoce sigue vivo pero está oculto, es necesario un cuerpo de intérpretes capaces de captar los signos enviados por el imán desde su ocultación. Podría decirse también que como el guía espiritual sigue vivo, la doctrina no está completamente cerrada. Los intérpretes son los ulemas, también llamados mulás. Aparecen en el siglo XVII, momento en que la dinastía safávida parece instaurarlo como forma de obtener una legitimación teológica de su poder. Estos clérigos chiíes, a diferencia de otros credos, no formulan votos y sí están casados. El mulá, al incrementar sus conocimientos religiosos, se convierte en hoyatoleslam, luego en ayatolá, y finalmente en gran ayatolá. En el siglo XIX se añaden dos grados más: marŷaʿ-e taqlid, reservado a unos pocos, y el wali faqih que ejerce como jefe político y espiritual de la comunidad y considerado representante del imán oculto. En Irán, este último (gran ayatolá wali faqih) es el guía supremo de la Revolución y su opinión está por encima de la del presidente de la República y del Parlamento.

El hach en La Meca en 2019 y 2020.
El hach en La Meca en 2019 y 2020. Fuente: Ministerio de Comunicación de Arabia Saudita a través de AFP, durante la pandemia del COVID

La mayoría de los chiíes se encuadran en cuatro grandes grupos: el de los imamíes o duodecimanos, mayoritario, el de los alauíes también duodecimanos, el de los zaydíes y los ismailíes. Estos últimos se dividieron a su vez por la sucesión del califa fatimí Al-Mustansir.

Ciertos cultos situados en la periferia del islam no siempre son considerados musulmanes. Los más destacados son los drusos y los alevíes.

Kaaba

Kaaba o cubo es un prisma rectangular de 10,67 m de frente, 12,19 m de lado y 15,24 m de alto. La Kaaba primitiva comenzó probablemente como un simple cercado de piedras sin techo, construido en las inmediaciones de una fuente de agua vital en el fondo de un valle seco y sin árboles. Los hombres de la Arabia del desierto consideraban los bancos de arena como lugares simbólicos, tanto en el ámbito profano como en el sagrado. En las hondonadas de la tierra se acumulaba el agua de la lluvia, principio fundamental de su vida y supervivencia. Los clanes de la parte baja de la ciudad, cerca de los pozos, constituían la asamblea tribal mala’. Todo el territorio de La Meca estaba estrictamente delimitado por mojones de piedra llamados ansâb, que siguen existiendo en la actualidad.

Esquema del interior de la Kaaba
Esquema del interior de la Kaaba
Interior de la Kaaba.
Interior de la Kaaba.

La explanada que rodea la Kaaba era objeto de un antiguo culto y de la peregrinación anual más importante de Arabia (Peregrinación de la “Casa”). Antes de Mahoma, la Kaaba servía, pues, como centro de culto para las distintas tribus beduinas politeístas preislámicas de toda la Península arábiga. Una vez cada año

La Kaaba y la Estación de Abraham.
La Kaaba y la Estación de Abraham.

lunar, tribus beduinas peregrinaban a La Meca y, dejando de lado cualquier disputa tribal, adoraban a sus dioses en la Kaaba y comerciaban entre ellos en la ciudad.

La religión de las tribus árabes incluía el culto a piedras, meteoritos, árboles o manantiales. Prácticas como el ayuno, las ofrendas, el afeitarse la cabeza y la limosna son ritos de expiación que existían antes del islam. Asimismo, la circuncisión se practicaba antes del islam, al igual que la mayoría de los ritos incluidos en el Hach. Por ejemplo, Máximo de Tiro reporta en el siglo II, a propósito de un rito de adoración a un betilo (piedra sagrada), que: “Los árabes también adoran, pero no sé qué. En cuanto al objeto sensible de su adoración, lo he visto, es una piedra cuadrangular.”

En el interior de la Kaaba había varias esculturas y pinturas. Se sabe que una estatua de Hubal (el ídolo principal de La Meca) y otras estatuas de otras deidades paganas, estaban colocadas en la Kaaba o en sus alrededores. Había pinturas decorando las paredes; una de ellas, según algunas fuentes, era la imagen de Isa (Jesús) sentado en el regazo de su madre Maryam (María) y un fresco de Abraham. También se mencionan un par de cuernos de carnero, pertenecientes al animal sacrificado por Abraham en lugar de su hijo Isaac.

Una vez al año, tribus de toda la península arábiga, fuesen cristianas o paganas, convergían en La Meca para realizar la peregrinación del Hach.

En Arabia había numerosos santuarios similares a la Kaaba, pero éste era el único construido en piedra. Los demás también tenían supuestamente elementos homólogos al de la Piedra Negra. Había una “Piedra Roja” en la Kaaba de la ciudad de Ghaiman, en el sur de Arabia, así como una “Piedra Blanca” en la Kaaba de al-Abalat (cerca de la actual ciudad de Tabalah). 

Para mantener la paz entre las tribus que estaban en perpetua guerra, La Meca fue declarada santuario donde no se permitía la violencia en un radio de 30 kilómetros alrededor de la Kaaba. Esta zona libre de violencia permitió que La Meca prosperara no sólo como lugar de peregrinación, sino también como centro comercial.

Una tradición alternativa a la musulmana sobre el origen de la Kaaba parece indicar que las tribus de Quraish (a la que pertenecía Mahoma) y Jurhum eran consideradas las constructoras del templo. También parece que para la época de Mahoma, Jurhum ya había desaparecido, siendo Quraish la única en posesión de la Kaaba. Sin embargo, las versiones islámicas posteriores indican que persistía la asociación entre la Kaaba y la tribu Jurhum, haciendo que esta tribu fuera ahora imaginada como contemporánea de Abraham e Ismael, para armonizar con el Corán.

Una il·lustració de c. 1315 que representa el paper de Mahoma en la reposició de la Pedra Negra l'any 605 dC.
Una il·lustració de c. 1315 que representa el paper de Mahoma en la reposició de la Pedra Negra l’any 605 dC.

La Piedra Negra según la tradición islámica, cayó del Yanna (Paraíso) para mostrar a Adán y Eva dónde construir un altar, convirtiéndose en el primer templo de la Tierra. Se dice que “descendió a la Tierra más blanco que la leche, pero los pecados de los hijos de Adán lo volvieron negro”. Era un aerolito que el ángel Gabriel (Yibril) entregó después a Abraham (Ibrahim). Abraham y su hijo Ismael (Ismaíl) la colocaron en la esquina oriental cuando terminaron de construir la nueva Kaaba. Los peregrinos que accedan a ella, deberán besarla con unción, pero nunca con adoración. Mahoma la besó y dijo: “No me olvido que eres una piedra y no puedes hacerme ni bien ni mal”. Está rodeada por un anillo de plata.

Mahoma participó en la reconstrucción de la Kaaba después de que su estructura resultara dañada por las inundaciones alrededor del año 600. Inicialmente, los musulmanes consideraban que Jerusalén era su alquibla, o la dirección hacia la cual oraban, y miraban en tal dirección mientras ofrecían sus oraciones. Sin embargo, la peregrinación a la Kaaba era considerada un deber religioso aunque sus ritos aún no estaban fijados.

La Kaaba se encuentra en el centro de un gran patio dentro de una mezquita construida originalmente en el siglo II, llamada Masyid al-Haram. El patio está rodeado de claustros y pórticos. Allí se pueden concentrar más de 35 000 personas. El edificio cuenta además con siete minaretes y veinticuatro puertas. En la esquina sureste se halla la Piedra Negra. En el recinto, a unos 20 m de la Kaaba, hay también un pozo sagrado, llamado Zamzam, (o Zemzem), del que se dice que fue utilizado por Agar, madre de Ismael y por Gabriel para purificar el corazón de Mahoma.

El exterior está construido con sillares de granito sin decoración y sin ventanas. Tiene una sola puerta. Se cubre con la kiswa, un manto de seda negra que tiene una franja con caligrafías del Corán bordadas en oro. Está suspendida del techo y sujeta con cordones a unos anillos de bronce que se encuentran en la base.

Tiene además un canalón de oro macizo (merzab), en el muro opuesto al acceso, que fue un regalo del sultán turco otomano Ahmed I en 1627, después de que una inundación produjera el año anterior grandes daños en la Kaaba, tantos que hubo de ser prácticamente reconstruida. Cada año se lava el edificio y se renueva el manto. El interior es oscuro. El techo se sujeta sobre tres columnas de madera. Las paredes están revestidas de placas de mármol, igual que el suelo. En tiempo reciente le fue añadida una puerta de oro. En época preislámica, el interior guardaba las imágenes de las divinidades de diferentes tribus árabes.

La Piedra Negra se ubica en la esquina sureste. En 684 la piedra se resquebrajó a causa del calor provocado por un incendio. En 930 la tomaron como botín los cármatas en su ataque a La Meca. Fue restituida en 952, veintitrés años después. Los cármatas retuvieron la Piedra Negra para pedir un rescate y obligaron a los abasíes a pagarles una enorme suma por su devolución. Fue envuelta en un saco y arrojada a la Mezquita de los Viernes de Kufa, acompañada de una nota que decía “Por órdenes la tomamos y por órdenes la hemos traído de vuelta.” Su remoción y rapto causó más daños, rompiendo la piedra en siete pedazos.

Los peregrinos dan siete vueltas alrededor de la Kaaba en sentido contrario a las agujas del reloj; las tres primeras a un ritmo apresurado en la parte exterior de la Mataaf y las últimas cuatro veces más cerca de la Kaaba a un ritmo tranquilo. Se cree que la circunvalación demuestra la unidad de los creyentes en la adoración del Dios Único, ya que se mueven juntos en armonía alrededor de la Kaaba, mientras suplican a Dios. Estar en estado de Wudu (ablución) es obligatorio mientras se realiza el tawaf, ya que se considera una forma de adoración.

Masyid al-Haram.
Masyid al-Haram

El tawaf comienza en la esquina de la Kaaba donde está la Piedra Negra. Si es posible, los musulmanes deben besarla o tocarla, pero a menudo no es posible debido a las grandes multitudes. También deben cantar la basmala y el takbir cada vez que completen una vuelta. La Alquibla es la dirección a la que se mira durante la oración (Corán 2.143-144). Esta debe ser la dirección en la que se encuentra la Kaaba, en relación con la persona que reza. Además de rezar, los musulmanes suelen considerar que mirar a la alquibla mientras se recita el Corán es señal de buena comportamiento.

Pozo de ZamZam.
(Boquilla històrica del pou de Zamzam), la descripció diu: (línia 1) La boca del pou de Zamzam. (línia 2) La politja per aixecar l’aigua de Zamzam que data de finals del segle XIV de l’Hègira. (línia 3) La galleda de llautó que es feia servir al pou de Zamzam que data de l’any 1299 de l’Hègira.

En términos científicos, su origen natural ha sido muy discutido. Se ha descrito como una piedra de basaltoágata, como una pieza natural de vidrio o como un meteorito; esta última opción, la del meteorito, es la más popular y extendida. A principios del siglo XXI, el Museo de Historia Natural de Londres descartó la posibilidad de que se tratara de un meteorito, decantándose por su origen terrestre. No se permite su examen científico.

La piedra negra y el manto
La Pedra Negra, representada a la cantonada de la Kaaba. La pedra està envoltada per un marc de plata.

Se dice que el altar de Adán y la piedra se perdieron durante el Diluvio de Noé y se olvidaron. Se dice que Ibrahim (Abraham) encontró más tarde la Piedra Negra en el lugar original del altar de Adán cuando el ángel Gabriel se la reveló.

Otra tradición afirma que la Piedra Negra fue originalmente un ángel que Dios había colocado en el Jardín del Edén para proteger a Adán. El ángel estaba ausente cuando Adán comió la fruta prohibida y fue por ello castigado convirtiéndolo en una joya: la Piedra Negra. Dios le otorgó el poder del habla y lo colocó en la cima de Abu Qubays,

La piedra negra
Detalle de la La piedra Negra. cc CC BY-SA 3.0

una montaña en la región histórica de Jorasán, antes de trasladar la montaña a La Meca. Cuando Ibrahim se llevó la Piedra Negra del monte Abu Qubays para construir la Kaaba, la montaña le habría pedido a Ibrahim que intercediera ante Dios para que no fuera devuelta a Jorasán y permaneciera en La Meca.

Divergencias sobre Al-Aqsa

Según se deduce del Corán, Al-Aqsa no estaría ubicada en Jerusalén, sino que más bien sería una de las dos mezquitas situadas cerca de la aldea Ji’irrana, entre La Meca y Taaf, en la Península Arábiga, en lo que hoy es Arabia Saudita. Los textos sagrados musulmanes hablan de dos mezquitas: Al-Adna, que significa la “mezquita más cercana”; y Al-Aqsa, que significa la “mezquita más lejana” y supuestamente es la que aparece en el sura 17:1 que dice: “Exaltado sea Aquél que llevó a su Siervo de noche desde la Mezquita Sagrada (La Meca) a la mezquita al-Aqsa (la lejana), cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrar el de nuestros signos”. Sin embargo, Al-Aqsa de Jerusalén fue construida en el año 692, después de la muerte de Mahoma, por el califa Abd el-Malik. Por lo que está claro que es imposible que el profeta se refiriera a Al-Aqsa de Jerusalén simplemente porque aún no existía. en el año 682, Cincuenta años después de la muerte de Mahoma, Abdullah Ibn al-Zubayr de La Meca, que era el sobrino de Aisha, la tercera esposa del profeta, se rebeló contra los omeyas que gobernaban Damasco y les prohibió la peregrinación a la ciudad sagrada, imposibilitándoles de esa forma cumplir con uno de los cinco mandamientos musulmanes básicos. Debido a ello, los omeyas se vieron obligados a elegir la mezquita Al-Aqsa de Jerusalén como lugar de peregrinación, alterando la interpretación coránica en el sentido de que el viaje celestial de Mahoma se había dado allí. Es por eso que hoy en día los sunitas consideran Jerusalén su tercera ciudad sagrada.

Esquema de la Explanada de las Mezquitas. Jerusalén
Esquema de la Explanada de las Mezquitas. Jerusalén

En lo que concierne a los chiitas, no aceptaron la versión anterior, por lo que su segunda ciudad más sagrada después de La Meca es Najif, en Irak, donde está la tumba de Ali bin Abi Talib, el fundador de esta rama del islam.

Fue después de la revuelta iraní de los ayatolás de 1979 cuando algunos

Judíos en el Muro  de las Lamentaciones. Bonfis 1875.
Judíos en el Muro de las Lamentaciones. Bonfis 1875.

chiíes, iraníes e integrantes de Hezbolá empezaron a decir que Jerusalén era una ciudad musulmana santa para evitar que los sunitas los tacharan de aliados de los judíos. La mezquita, como tampoco la Cúpula de la Roca y la propia ciudad de Jerusalén, no tuviera importancia alguna para los árabes antes de 1967. Lo confirman, entre otras, las fotos de Bonfils Studio Beirut de 1875, en las que se aprecia lo mismo que describieron los viajeros que visitaron la región y cuyos testimonios dibujan una tierra donde reinaba la maleza, aunque en dichas fotos sí se ven judíos rezando junto al Muro de las Lamentaciones. Cuando Mahoma visitó Jerusalén, ya era la ciudad sagrada del judaísmo, por lo que no podría ser la ciudad sagrada del islam también, como no fuese una cesión a las tribus judías y grupos cristianos de la península arábiga. Y, por si fuese poco, en el año 632, cuando falleció Mahoma, Jerusalén estaba ocupada por los cristianos bizantinos y no había ninguna mezquita allí.

Peregrinación en Masyid al-Haram
Peregrinación en Masyid al-Haram

Índice Imágenes

1.- Aksum (Etiopía)

2.- Reinos árabes s I a JC.

3.- Gobiernos cristianos y judíos s VI d JC.

4.- Estados árabes y rutas caravaneras y marítimas en 600 d JC.

5.- Expansión del Islám en 750 d JC.

6.- Arcángel Gabriel y Mahoma.

7.- Mi´ray de Mahoma y su caballo Buraq.

8.- Mahoma predica en La Meca.

9.- Imperio otomano 1683.

10.- A y B. Asalto a la mezquita Masyid al-Haram de La Meca en 1979.

11.- Peregrinación de 2020 y pandemia de COVID.

12.- Esquema del interior de la Kaaba.

13.- Interior de la Kaaba.

14.- La Kaaba y la Estación de Abraham.

15.- Mahoma recoloca la piedra negra de la Kaaba.

16.- Masyid al-Haram.

17.- Pozo de ZamZam.

18.- La piedra negra y el manto.

19.- La piedra negra.

20.- Esquema de la Explanada de las Mezquitas.

21.- Judíos en el Muro  de las Lamentaciones. Bonfis 1875.

22.- Peregrinación en Masyid al-Haram.

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