Vés al contingut
Picture of Dr. Alonso Flores

Dr. Alonso Flores

Autor del article: Esculturas funerarias de león en la antogua Grecia

Esculturas funerarias de león en la antigua Grecia

León de Queronea

León de Queronea
El León de Queronea a comienzos-del-s-XX

El arquitecto George Ledwell Taylor junto con Edward Cresy, John Sanders y el pintor William Purser, durante una excursión por Queronea el 3 de junio de 1818 descubrieron algunos fragmentos, que inmediatamente sospecharon que podían pertenecer al león descrito por Pausanias en el s I. Excavaciones llevadas a cabo a partir de 1879 revelaron que el león estaba originalmente en el borde de un peribolos o recinto cuadrangular. Se encontró además la base original del león. En 1880, el arqueólogo L. Phytalis realizó catas más profundas que revelaron la presencia de restos humanos y permitirían que el éforo P. Stamatakis personalmente encontrara toda la fosa común. Seis cajas de huesos fueron llevadas a Atenas. Además de los 254 esqueletos, colocados en parejas en 7 filas debajo del León de Queronea, también aparecieron restos incinerados de un número indeterminado más, con la peculiaridad de que parecen haber sido enterrados con posterioridad. El león fue vuelto a erigir en el mismo lugar donde se encontró en 1902, sobre la tumba de los tebanos del Batallón Sagrado exactamente en el lugar de la batalla donde ya en época de los romanos se decía que marcaba el lugar de yacimiento del legendario batallón.

La reconstrucción fue sufragada por la Orden de Queronea, una organización que desde hace más de cien años defiende los valores del Batallón Sagrado y los trabajos realizados por el escultor Lázaro Sochos, que utilizó los fragmentos antiguos montándolos sobre un esqueleto de acero y rellenando lo que faltaba.

Monumento a los 300 en las Termopilas
Monumento a los 300 en las Termopilas

En las Termópilas había un león anterior, que señalaba el lugar donde habían caído Leónidas (que fue llamado el león de Esparta) y sus 300 espartanos en 480 a JC. Ahora ya no existe y en su lugar hay un monumento moderno.

En 479 a. JC otros 300 tebanos, que podrían ser los precedentes del Batallón Sagrado, habían caído luchando por Jerjes en la batalla de Platea contra los aliados que defendían la libertad de Grecia. Heródoto (c. 484-425 a JC) y Tucídides (c. 460-395 a  JC) Heródoto los describe como “los primeros y los mejores” entre los tebanos. Diodoro también menciona 300 hombres escogidos presentes en la batalla de Delio (424 a JC), compuestos por heníojoi (ἡνίοχοι, “aurigas”) y parabátai (παραβάται, “los que caminan al lado”). Nadie los nombra como Batallón Sagrado. Probablemente eran sus precursores y que Górgidas, su presunto creador, simplemente lo reformó.

La creación del Batallón Sagrado fue entre el 379 y el 378 a JC. Los 300 hombres, elegidos a dedo por Górgidas puramente por su capacidad y mérito, sin tener en cuenta la clase social, era un batallón compuesto por 150 parejas de hombres, cada una de las cuales estaba formada por un erastês (“amante”) mayor y un erômenos (“amado”) menor. El Batallón Sagrado de Tebas fue el grupo guerrero más importante de la infantería griega durante cerca de 33 años. Participó, como punto fuerte de la formación tebana, en las batallas de Orcómeno, Leuctra y Mantinea en las que humillaron el poderío de los espartanos, golpes de los que nunca se recuperaron.

Jenofonte en su Simposio, hace decir a Fedro que una tropa de amantes masculinos podría conquistar el mundo. Sócrates menciona con desaprobación la práctica de colocar amantes uno al lado del otro en la batalla entre las ciudades-estado de Tebas y Elis, argumentando que mientras la práctica era aceptable para los tebanos, era vergonzosa para los atenienses. Tanto Platón como Jenofonte (son los que más y mejor han escrito sobre el ateniense Sócrates) también eran atenienses.   

El León de Queronea en la actualidad
El León de Queronea en la actualidad.

Situada a orillas del Lago Copaide (un gran lago que estaba en el centro de Beocia, desecado en el siglo XIX) al noroeste de Tebas, la ciudad de Queronea ya era famosa en la Antigüedad por haber sido escenario de muchas importantes batallas. En 338 a JC las tropas de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, derrotan a una coalición de varias ciudades-estado griegas, comandadas por Tebas y Atenas. Uno de los hechos más destacados y rememorados de esta batalla fue el total aniquilamiento de la que se consideraba como la más letal fuerza de élite griega en el momento, el Batallón Sagrado de Tebas. Queronea sería su única y absoluta derrota en toda su historia de cerca de 33 años de existencia.

Relieve de una falange. Monumento de las Termópilas.
Relieve de una falange. Monumento de las Termópilas.

Filipo II había pasado tres años como rehén en Tebas cuando era joven, alrededor del 367 a JC, y había observado los éxitos del Batallón Sagrado y así como también el uso inteligente de la falange por parte de Epaminondas. Cuando Filipo II llegó al poder, Macedonia era débil militarmente y usó al Batallón Sagrado como modelo para fortalecerla. Tomó el concepto de falange y lo mejoró reemplazando la lanza por la sarisa, una pica más larga con mayor alcance, y también equipó a sus soldados con mejores espadas, armaduras y cascos. El ejército macedonio era, esencialmente, el Batallón Sagrado en una escala mucho mayor.

Disposición de la falange macedónica
Disposición de la falange macedónica

En Queronea, el Batallón Sagrado se colocó en el ala derecha enfrentando al inexperto príncipe macedonio de 18 años, Alejandro. Los atenienses fueron los primeros en cargar por su izquierda y Filipo II cedió terreno, atrayéndolos aún más hacía sus líneas, y luego contraatacó rápidamente con su falange macedonia, rompiendo las fuerzas atenienses en el centro. Alejandro fue contra el Batallón Sagrado que ocupaba la derecha, mientras el centro ateniense – tebano caía, y los rodeó.

El Batallón Sagrado estaba en este momento bajo el mando de Teágenes, de quien no se sabe nada más, y se mantuvo firme contra el ataque de Alejandro. Se negaron a rendirse y continuaron luchando hasta que cayó el último de ellos.

Filipo II, que los admiraba lloró sobre sus cadáveres y dijo: “Que mueran

Estela Funeraria de dos soldats (hipolites) de l'antiga Grecia
Estela Funeraria de dos soldats (hipolites). exposada al Museu Estatal de Belles Arts Pushkin

miserablemente los que piensen que estos hombres hicieron o sufrieron algo vergonzoso”.

Filipo permitió a los tebanos enterrar a sus muertos y, para marcar el lugar, unas dos décadas más tarde, erigieron una escultura que representaba a un león de unos 6 metros de altura, sobre un pedestal de mármol, actualmente en el lado sur de la carretera moderna, con el león mirando hacia el cercano túmulo de las tumbas macedonias, y rodeada por cipreses. La expresión del león es seria, casi triste, pero al mismo tiempo orgullosa. Quizá una expresión del dolor por los caídos. Sin embargo, en tiempos de Plutarco, nacido en Queronea en el s I d JC, ya no era visible.

Plutarco afirma que los 300 amantes del Batallón Sagrado murieron allí, aunque otras fuentes afirman que sobrevivieron unos 50 que podrían haber sido incinerados a su muerte y enterrados con sus compañeros.

El león de Queronea quizá quería establecer un paralelismo entre ambos episodios (Esparta con Leónidas y Tebas con su Batallón), con el fin de borrar la vergüenza tebana por haber luchado del lado persa.

El León de Anfípolis es una escultura monumental de mármol, que representa a un león sentado sobre sus patas traseras, situada en las ruinas de la antigua ciudad de Anfípolis, en la actual unidad periférica de SerresMacedonia CentralGrecia. Situado a orillas del río Estrimón, a unos dos kilómetros al sur de la acrópolis de la antigua ciudad griega de Anfípolis, en la Macedonia griega, se yergue hoy el monumento conocido como el León de Anfípolis, cuyas enormes dimensiones no se aprecian bien en imágenes.

El León de Anfípolis.
El León de Anfípolis.

Aunque su descubrimiento es relativamente reciente, constituye todo un símbolo de Macedonia y por extensión de la Grecia moderna.

reconstrucción del León de Anfípolis 1
reconstrucción del León de Anfípolis 1
reconstrucción del León de Anfípolis
reconstrucción del León de Anfípolis 3
reconstrucción del León de Anfípolis 1
Reconstrucción del León de Anfípolis 2

Los primeros hallazgos de fragmentos de la escultura fueron realizados por soldados griegos durante la Primera Guerra de los Balcanes, entre 1912 y 1913. Al drenar el lecho del río Estrimón para construir el moderno puente, apareció una piedra del zócalo del monumento, que se había utilizado en una presa de época romana o posterior. Más tarde, durante la Primera Guerra Mundial en 1916, soldados británicos que fortificaban el puente sobre el río descubrieron fragmentos de una estatua, pero un repentino ataque búlgaro les obligó a dejarlas en el lugar.

A comienzos de la década de 1930 más fragmentos de gran tamaño aparecieron durante las obras de drenaje del cercano lago Kerkini, una vez más en las inmediaciones del antiguo puente. A partir de 1936, bajo la dirección de las escuelas arqueológicas francesa y estadounidense en Atenas, se realizan excavaciones sistemáticas que permiten hallar cientos de piezas esparcidas. El escultor griego Andreas Panagiotakes asume el reto de unir todas estas piezas mediante moldes de yeso, para lo cual realiza un estudio del León de Queronea, un monumento de similar tipología que conmemora a los caídos del Batallón Sagrado de Tebas, y que había sido descubierto y reconstruido en su lugar original en 1902.  Su minucioso trabajo, unido a hallazgos fortuitos de partes faltantes, permitió reconstruir fielmente este gigantesco león de mármol de 4 metros de altura (más de 8 metros incluyendo el pedestal), sentado sobre sus patas traseras. En total se recuperaron más de 500 fragmentos, 126 de los cuales corresponden al pedestal. Para el otoño de 1937 los trabajos de reconstrucción habían concluido. El león de Anfípolis es más grande y voluminoso que el de Queronea (que alcanza 6 metros de altura con su base), y solo la cabeza tiene una anchura de 2 metros. Este monumento, al que habitualmente se le asigna un carácter funerario, fue reensamblado a fines la década de 1930 por los integrantes de las escuelas francesa y estadounidense de Atenas, pues hasta esa fecha sus restos se encontraban dispersos. El león es datado habitualmente como una obra de fines del siglo IV a JC. En la estatuaria helenística leones como este fueron utilizados como símbolos sagrados macedonios y memoriales de guerra, siendo éste en particular comúnmente identificado como hito de la tumba de algún alto dignatario de la Antigua Macedonia. En 1940, uno de estos estudiosos, Oscar Broneer, publicó un primer texto alusivo al monumento en la Universidad de Harvard, identificándolo como un hito sepulcral hipotéticamente dedicado a Laomedonte de Mitilene, general y compañero de Alejandro Magno, sátrapa de Siria tras la muerte de éste.

El Túmulo de Kasta 

Entre 1964 y 1985* Lazaridis encontró intacta la parte más alta de un túmulo en una colina cercana, perteneciente a la Edad de Hierro, y, encima de ellos, restos de una construcción con dimensiones de 10×10 m y 5 m de altura calculada. Esta estructura fue reconocida como la base del pedestal sobre el que se habría colocado en la antigüedad laescultura del León de Anfípolis. Excavaciones en el túmulo de la colina revelaron fragmentos de la parte posterior de la escultura, así como los cimientos del primer pedestal. Ello hace suponer que el león coronaba el monumento funerario, el mayor descubierto hasta ahora en Grecia.

Tomba de Anfipolis
Vista de les excavacions de la tomba de Anfipolis (Grecia, 2014)

No obstante, no todos los especialistas están de acuerdo, y hay quienes opinan que el túmulo de Kasta, que es natural y no artificial, no habría podido soportar las aproximadamente 500 toneladas que pesa el león con su pedestal. ¿??

Este túmulo alberga una antigua tumba macedónica descubierta en Anfípolis (Macedonia Central, al norte de Grecia) en 2012.  Se ingresó por primera vez en ella en agosto de 2014. Es más grande que la de Filipo II en Vergina.

Entrada al Túmulo
Entrada a la tumba

Aunque se descubrió el túmulo durante la excavación de unas trincheras en la 1ª Guerra Mundial, la investigación se inició en 1954. Las primeras excavaciones en el túmulo revelaron, en 1964, un muro de mármol con 41 metros de longitud. Los estudios de campo señalaron  el túmulo y permitieron calcular su circunferencia total en 497 metros. El túmulo se encuentra rodeado por un foso de dos metros de ancho y de 3,5 metros de profundidad. En el foso, del lado del túmulo se construyó en la antigüedad un muro de piedra arenisca de 3 metros de altura, recubierto con losas de mármol blanco labrado y pulido. Se especula que el domo fue calculado por sus constructores con el diámetro de un estadio de época helenística de 157.5 metros. De acuerdo a ese diámetro la circunferencia calculada sería de 494.8 m.

Segell al monument funerari per a Hefestió
En base a aquest segell Katerina Peristeri afirma que tot el túmul era un monument funerari per a Hefestió i que va ser construït entre el 325 i el 300 aC.

En septiembre de 2015 el equipo de arqueólogos responsable de la excavación, dirigido por Katerina Peristeri, anunció que, según el resultado de sus estudios, el monumento funerario habría sido erigido por orden de Alejandro Magno como homenaje a Hefestión y habría sido construido por Dinócrates de Rodas. Hoy la hipótesis está bastante desacreditada.

Los expertos llegaron a esta conclusión al examinar algunas partes que incluyen tres especies de rúbricas: “parélavon” (recibí); el monograma del general de Alejandro Magno (Laomedonte) y la firma “And” que se atribuye a otro general de Alejandro, Antígono. Katerina Peristeri cree que estas inscripciones constituyen un “contrato de construcción”, lo que destaca, a su juicio, la importancia del monumento.Es evidente que éstos datos no indican la pertinencia del monumento a Laomedonte ni a Hefestión y se sabe que Antígono Monoftalmos nunca regresó a Macedonia.

En su interior se encontró una antecámara con 15 peldaños descendentes, un piso de mosaicos romboidales azules y blancos y dos esfinges de mármol de 2 m. de altura.La tumba es el mayor monumento funerario que se haya descubierto en Grecia y por comparación empequeñece el Gran Túmulo de Vergina, donde reposan los restos de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno.

Esquema de la tumba de Anfipolis
Esquema de la tumba de Anfipolis

En la primera cámara se encontró un fresco con pintura y dos cariátides con un pié algo adelantado, mostrando la sandalia y el dedo índice más largo que el pulgar (el llamado dedo griego) delante de la segunda antecámara.

La primera cariátide casi enterrada
La primera cariátide casi enterrada
Detalle de la segunda cariátide
Detalle de la segunda cariátide

En ésta segunda antecámara hay un mosaico que representa a Perséfone raptada por Hades y a Hermes. En una tercera cámara se halló la cabeza de una de las esfinges y restos de las alas, restos de una puerta de mármol, un enterramiento en cista con elementos decorativos y un total de 550 huesos, lo que ha llevado a todo tipo de especulaciones sobre a quienes podrían pertenecer, pero al menos corresponden a 5 individuos: una mujer de más 60 años, 2 hombres entre 35 y 45 años, uno de ellos con heridas evidentes que le costaron la vida, un recién nacido del que se han encontrado el húmero izquierdo y la mandíbula izquierda, pero del que no se ha podido esclarecer el sexo (ya que la diferenciación sexual en los huesos de niños tan pequeños no es clara) y un adulto del cual se desconoce el sexo porque quedan muy pocos huesos y el resto de ellos fueron incinerados. También hay restos de incineración de animales. Por el contrario, no se han encontrado dientes, sino únicamente una raíz de un diente.

Representación del pórtico de las cariátides
Representación del pórtico de las cariátides

Así debió ser el mosaico de Perséfone
Así debió ser el mosaico de Perséfone
Ubicación de diversos hallazgos de la tumba
Ubicación de los diversos hallazgos de la tumba

Los restos se encontraban en un sarcófago de piedra caliza, en el que había un ataúd de madera, a una profundidad de 1,60 metros debajo de la tercera cámara de la tumba. Además, se hallaron dispersos trozos de hierro, clavos de cobre y elementos decorativos del ataúd.

Los resultados que dio el carbono-14 revelaron fechas que no eran anteriores al 100 a JC, mientras que los huesos han sido situados por el carbono 14 en un periodo similar. Estos son resultados muy significativos y descartan la especulación previa sobre una fecha romana para la tumba o para los entierros. También está claro que estos resultados aumentan la posibilidad de que al menos algunos de los huesos pueden pertenecer a los ocupantes originales de la tumba. Katerina Peristeri reafirmó que datan la construcción de la tumba en el último tercio del siglo cuarto a JC.

Sin embargo, debido a algunas ligeras variaciones en la cantidad de carbono-14 en la atmósfera de la Tierra entre el siglo cuarto y el segundo antes de Cristo, puede ser necesario revisar la conclusión de que la tumba fue sellada en el siglo segundo antes de Cristo. Las muestras de alrededor del año 300 a JC dan una fecha de distribución del carbono-14 que va desde alrededor del 380 a JC hasta alrededor del 170 a JC. Las muestras del 200 a JC hacen recaer la distribución de probabilidades de datación en una etapa que iría del 200 a JC hasta el 50 a JC. Esta circunstancia es porque hubo un aumento pequeño, pero rápido y significativo de la concentración de carbono-14 en la atmósfera alrededor del año 200, lo que significa que los seres vivos muertos en ese momento tienen demasiado carbono en ellos, algo que les hace parecer mucho más antiguos.

Una hipótesis es que la mujer podría ser Olimpiala madre de Alejandro Magno para la cual se habría construido el monumento funerario y los 2 hombres, los hijos del rey Casandro.

Se ha afirmado que el muro perimetral mantiene una uniformidad en todo su conjunto que se aprecia incluso en sus sillares interiores, dejados después de desmantelar los lujosos sillares de mármol de Tasos. Sin embargo, parece que esa uniformidad se rompe justo en la entrada, que parece hecho con un relleno de bloques dispares y al que le falta una hilada de sillares, lo que sugiere que su altura era menor en este punto y que estos sillares se apoyaban en otros bloques en sentido perpendicular para crear otra escalera o rampa hacia el exterior del túmulo. Una losa superior, más fina, de la que arranca la escalera que baja hasta el suelo de la tumba parece confirmar esta hipótesis.

Fotgrafia del túmul a 2025
Fotografia del túmul a 2025

Por último, Lefantzis lanzó una teoría sobre los bloques calizos con los que se creó la carcasa o parte interior del muro de contención perimetral de la colina. Afirma que estos bloques provienen del desmantelamiento de ciertos tramos de la muralla de la ciudad. Para probar sus palabras presentó el estudio que mostraba que existían tres tramos de la muralla norte de la ciudad, de 183, 270 y 45 metros de largo, a los que les faltaban los bloques. La suma de los tres tramos es de 498 metros, que es exactamente la longitud del perímetro del recinto de la colina Kasta.

Esquema de la red de tumbas obtenida por radar geofísico
Esquema de la red de tumbas obtenida por radar geofísico

Esto implicaría que la construcción fue hecha a finales del siglo IV a. JC, tras las secuelas de la guerra civil entre Olimpia y Casandro en 316 a JC. Aristonous, general de Olimpia, defendió Anfípolis de las tropas de Casandro en la primavera de ese año y no podría haberlo hecho faltándole secciones de muralla. La explicación más probable es que el vencedor, Casandro, exigiese que se desmantelaran secciones de las murallas de la ciudad y que fueran destruidas después de que la ciudad se rindiese. Los sillares habrían estado abandonados hasta ser utilizados para rodear el túmulo. Olimpia fue asesinada en 315 a JC.

¿Podía tratarse de la tumba de Olimpia, la influyente madre de Alejandro? ¿Era acaso el lugar de descanso eterno de Hefestión, el amigo y amante del rey? Por desgracia, todas las especulaciones quedaron en al aire debido a la interrupción en las excavaciones. La crisis griega golpeó con fuerza al presupuesto con el que el equipo de la doctora Peristeri trabajaba, y al llegar a la última cámara se optó por no indagar bajo la tumba, donde posiblemente se encuentren más restos, y consolidar lo hallado hasta el momento. La tumba de Anfípolis desapareció de los medios de comunicación, y durante meses resultó imposible saber nada acerca de los trabajos que se estaban realizando en ella.

La ministra de Cultura, Lydia Koniordu, 2016, declaró ante la prensa que se destinarían más de un millón y medio de euros para la estabilización definitiva de algunas partes del monumento. La propia ministra reconoció que era una cantidad insuficiente para continuar con las excavaciones, ya que la complejidad del monumento requiere constantes inversiones.

La ministra de Cultura y Deportes, Lina Mendoni (2019-2023): “Las obras del monumento funerario de la tumba de Kasta avanzan de forma sistemática y metódica. En nuestra última inspección del monumento, en junio, habíamos anunciado que los estudios arquitectónicos debían someterse a la aprobación del Consejo Arqueológico Central a finales de agosto. Estamos recuperando rápidamente los retrasos causados en el curso del proyecto debido a la pandemia, para que el monumento pueda ser visitado por determinados grupos de público a partir de 2022”. No se ha cumplido aunque desde 2023 puede ser visitada por arqueólogos en pequeños grupos de 5 personas. Esperan abrirla al público en 2027.

Recreación de la tumba en el equinocio de invierno
Recreación de la tumba en el equinocio de invierno

En 2025 en la revista Nexus Network Journal el investigador Demetrius Savvides intenta demostrar que el monumento fue diseñado intencionadamente para interactuar con la luz solar en algunos momentos clave del año, en especial durante el solsticio de invierno, alrededor del 21 de diciembre, la luz del sol penetra en la cámara funeraria interior del monumento iluminando exactamente el lugar donde se encontraba el sarcófago. Savvides cree que en el interior de la segunda de las cámaras del túmulo podría haber existido una estatua, ahora desaparecida, que interactuaba con la luz. Basa esta hipótesis en varios indicios, como la presencia de un espacio vacío en el mosaico de Perséfone, en el lugar donde podría haber estado la base de la estatua, y en el diseño de las cariátides, cuyas manos extendidas podrían haber sostenido algo como una corona, que interactuara con la luz solar. Es más, la luz no solo ilumina la cámara interior sino que también proyecta sombras concretas que se alinean con algunos elementos arquitectónicos como las manos extendidas de las cariátides, lo que puede representar un “coronamiento” simbólico del difunto.

Basándose en el estudio arquitectónico del arquitecto Michael Lefantzis, se identificaron y asignaron a su posición original 25 piezas de mármol dispersas de las 375 que, en 2019, se recogieron, agruparon y dispusieron en el oeste del montículo, apiladas en grupos según el tipo y la clase de mampostería a la que pertenecían en la mampostería antigua.

La mayoría de las piezas de mármol se encuentran en buen estado estructural. La entrada a la tumba/oráculo también ha sido objeto de debate en estos días. Lefantzis ha planteado la hipótesis de que el túmulo tenía una puerta monumental o propileos, lo que es de todo punto creíble aunque plantea el problema de cómo se accedería a la puerta si ésta se encontraba sobre el muro perimetral que medía tres metros de altura Este inconveniente se salvaría con una rampa o escalinata previa, que seguramente debió existir, a juzgar por las fotos de los primeros días de excavaciones que nos mostraban el tramo justo en frente de la puerta como más desmantelado y desigual.

Dice que hay restos repartidos por distintos museos, incluidos el Getty, el Louvre y el arqueológico de Estambul. Ha recreado la entrada como un falso próstilo de un templo jónico in antis, que se apoyaría sobre el muro perimetral, a la manera de otras tumbas macedonias. Tendría un friso y un pequeño frontón que ocultarían la techumbre a dos aguas del tramo de la escalera hasta llegar. Entre las dos semicolumnas jónicas se abriría una puerta adintelada con una moldura parecida a la de la entrada a la tercera cámara. La fachada tendría una anchura de seis metros y pudo alcanzar una altura de nueve, siendo superior en un metro a la parte superior de la bóveda de la tumba. Se supone que el edificio era empleado para culto y centro de adivinación.

La Universidad Nacional de Salónica promovió una investigación que consistió en hacer un escáner geofísico de la zona del túmulo de Kasta.  Los arqueólogos se mostraron sorprendidos por la increíble magnitud del hallazgo. Los escáneres parecen evidenciar la existencia de una sorprendente red de tumbas y corredores subterráneos que están interconectados y se asemejan a un laberinto.

Gregory Tsokas, profesor de geofísica en dicha universidad y director de la exploración, se protege explicando que los resultados obtenidos por los escáneres utilizados pueden verse alterados por distintos factores, entre los que destacan la densidad de los estratos y rocas que componen el montículo y el ruido natural de la zona, los cuales pueden generar imágenes distorsionadas del interior de la tumba. En los últimos años nadie ha comentado nada sobre éstos resultados.

Disquisición de Lefantzis sobre la plataforma del león: Lefantzis insinuó que el pedestal tendría un friso en la base que representaría una procesión funeraria de un guerrero macedonio. Sobre esta parte del monumento, el arquitecto aportó dibujos recreándolo, basándose en los restos arqueológicos y en los relieves que se han recuperado en la cima del túmulo o que se conservaban dispersos en distintos museos. En una conferencia que ofreció en Salónica, presentó esta teoría basándose principalmente en una placa de mármol de Tasos con un relieve que afirma se descubrió durante las excavaciones de estos años, aunque nunca ha dicho exactamente donde se encontró. La placa, de la que desconocemos las dimensiones exactas, representa a un guerrero macedonio que porta un escudo y un complejo casco de los utilizados en época de Alejandro. Detrás de él aparece un caballo al que posiblemente el hoplita sostenga de las riendas y un árbol con una serpiente enroscada al mismo. Cree que sobre el escudo sobresale la punta de una lanza (sarisa) que empuñaría supuestamente otro guerrero que siguiera en esta procesión funeraria o, más probablemente, sea el umbo del escudo de un soldado de caballería.

La imagen del hoplita que  se publicó es poco nítida aún en el detalle ampliado. La imagen del guerrero es típica, pero, lo que no lo es tanto, es la parte de la escena de la serpiente enroscada a un árbol. Se han dado varias interpretaciones posibles. Una de ellas es que puede ser una de las representaciones del dios Zeus que según la tradición órfica, tomó la forma de la serpiente con el fin de tener relaciones sexuales con Perséfone para concebir a Dionysos Zagreus. Una segunda dice que al ser una higuera el árbol, la relación de Zeus es con Deméter, que se cree que había creado este árbol por primera vez en Eleusis. La panoplia del soldado nos puede dar referencias cronológicas. Llama la atención el casco cónico (konos) de tipo beocio utilizado por los hoplitas y los soldados de caballería macedonios durante la etapa helenística. Su forma puntiaguda y su visera eran características. Poseía además unas guardas de bronce para las orejas. Sobre el pincho de la cresta se fijaba algún distintivo como un penacho para reconocer el regimiento del soldado. Hay quien cuestiona la datación de este relieve precisamente por este detalle del casco, puesto que argumentan que era un casco utilizado más bien en el siglo III y II a JC, por lo que el relieve, pese a haberlo encontrado en la colina, no pertenecería al monumento sino a una lápida de un jinete de Macedonia contemporáneo de los últimos reyes antigónidos de Macedonia, Filipo V (221-179  a JC) o Perseo (179-168 a JC).

Recreacion del monumento originario
Recreacion del monumento originario

Un umbo o umbona es una pieza, normalmente hecha de metal, que se coloca en la parte central externa de los escudos, para dar un carácter ofensivo a dicha arma diseñada inicialmente con fines defensivos. Fue utilizada en la antigua Grecia, en los escudos de la infantería hoplita. También fue adoptada por las legiones romanas, que golpeaban con sus umbos como una forma de abrirse paso para poder atacar con la espada o gladio.

Por último, desde el inicio de las excavaciones modernas, en la cima del túmulo se han encontrado unos muy antiguos enterramientos de la Edad de Hierro.

Views: 39